Cualquiera

183 – La petición de Shiida.
- Shiida: ¡Ogma!
- Ogma: Princesa…
- Shiida: Persona, no había tenido oportunidad de darte las gracias por venir con nosotros. No hay persona en la que pueda confiar más. Conozco de sobra tu fuerza.
- Ogma: No hay de qué, princesa. Tan solo hago mi trabajo. Además, vuestro padre me despellejaría si os ocurriera algo. Por favor, dejadnos el peligro a mí y a mis hombres.
- Shiida: Estoy lista para afrontar el peligro, no necesito que me lo evites. Escúchame, Ogma… Tengo una misión para ti: protege a Marth en mi lugar.
- Ogma: ¿Cómo? ¿Pero por qué, princesa?
- Shiida: Marth es muy importante para mí… Para el mundo entero, lo sé, pero sobre todo para mí. Por favor, haz lo que te pido, Ogma. Mantenlo a salvo. Es mi primera y última orden.
- Ogma: Muy bien. Como ordenéis, princesa. ¿Cómo podría deciros que no?
- Shiida: Gracias, sabía que lo entenderías. En fin, debo irme. Espero que tengamos otra oportunidad de hablar como lo hemos hecho ahora. Sabes escuchar a la gente, Ogma.
- Ogma: Gracias, princesa. Pero una última cosa…
- Shiida: ¿Sí?
- Ogma: Prometedme que vos también os mantendréis a salvo. Marth jamás se perdonaría vuestra pérdida.
- Shiida: Es un trato justo, Ogma. Lo intentaré… Gracias por todo.

 

184 – La decisión de Maria.
- Maria: ¡Hermanita!
- Minerva: ¡Oh, Maria! ¿Estás bien?
- Maria: Sí, tranquila… Oye, ¿te has enterado? ¡Marth me ha admitido en sus filas! Bueno, en realidad, yo le obligué a hacerlo…
- Minerva: Ay, Maria… ¿Pero qué voy a hacer contigo? ¡Es muy peligroso estar aquí! La verdadera guerra no es como esas historias tuyas de príncipes y doncellas.
- Maria: ¡No! ¡No pienso irme de aquí! ¡Quiero quedarme contigo!
- Minerva: Oh, Maria. Venga, no seas tan egoísta…
- Maria: ¡No estoy siendo egoísta! Solo es que… ¡estoy harta de no poder ayudar en nada! He sido un lastre para ti durante mucho tiempo, pero es que… ¿cómo puedo ayudarte su nunca me dejas hacerme más fuerte? ¡Pienso quedarme aquí y luchar! ¡Y no hay más que hablar!
- Minerva: Maria… ¡Ja, ja, ja! Sabía que dirías algo así. Está bien, si tu intención es tan firme, ¿quién soy yo para impedir que luches? Lo único que te pido es que tengas cuidado. Eso sí, si necesitas ayuda, prométeme que me buscarás. ¿Te ha quedado claro?
- Maria: ¡Claro que sí, hermanita! ¡Muchas gracias!

 

185 – Entre magos.
- Merric: Hola… Tú eres Linde, ¿verdad? Yo soy Merric. El príncipe Marth me ha pedido que cuide de ti. Aunque bueno, no creo que los magos tengamos muchos problemas en cuidar de nosotros mismos, ¿no crees?
- Linde: ¿Eh? ¿Tú también has estudiado magia?
- Merric: Sí. Estudié en Khadein.
- Linde: Mmm… ¿En la escuela de Khadein? ¡Mi padre también estudió allí hace mucho tiempo!
- Merric: La escuela es muy bonita… o bueno, al menos lo era antes de que Gharnef fuera allí y lo cambiara todo. Tuve a unos maestros excelentes, y entre los otros aspirantes a mago conocí tanto a amigos como a rivales.
- Linde: Vaya, suena genial. Mi padre fue el único maestro y amigo que he tenido. (…)
- Merric: Oh… Lo siento, Linde…
- Linde: No te preocupes, Merric. Soy tan fuerte como mi padre. En fin… ¿Por qué no hablamos mejor sobre ti? ¿Cómo era la escuela de Khadein? Nunca he ido a una escuela… ¿Cómo enseñan allí?

 

186 – Bajo la bandera akanea.
- Astram: Padre Boah…
- Boah: Ah, eres tú, Astram. Me alegra que estés de vuelta, contigo me siento más seguro. ¿Qué sería del ejército akaneo sin su mejor caballero?
- Astram: Bueno, no exagere, padre. Yo solo soy una simple flecha, mientras que la princesa Nyna es nuestro arco. Mientras esté ella para liderarnos, la luz de Akaneia nunca desaparecerá.
- Boah: Bien dicho, hijo mío. Pero seamos realistas: desde nuestra derrota contra Doluna, la luz no ha brillado igual. Nos hará falta un milagro para recuperar el prestigio de Akaneia tras esto… o, quizás, solo algo de astucia. ¿Qué opinarías si nuestro próximo rey fuera extranjero?
- Astram: ¿Cómo? ¿Un rey que no fuera akaneo?
- Boah: Bueno, la princesa tendría que dar su aprobación, por supuesto. ¿Qué piensas sobre eso, Astram?
- Astram: No pienso nada. Soy un caballero y mi misión es luchar para defender mi patria. Que los encargados de decidir estas cosas hagan su trabajo. Yo seguiré sirviendo a Akaneia pase lo que pase.
- Boah: Oh, Astram… Veo que eres un auténtico caballero. Un caballero leal. En fin…, creo que el futuro aún puede esperar. Primero tenemos que lidiar con una batalla… ¡y ganarla! El futuro de Akaneia depende de ello.
- Astram: Exacto. Así se habla, padre.

 

187 – Reunión de las Alas Blancas.
- Minerva: Palla, lo siento mucho. No quería involucraros ni a ti ni a tus hermanas en semejante guerra.
- Palla: Vuestra lucha es nuestra lucha, mi señora.
- Minerva: Pero nuestro reino se ha vuelto loco… Ahora los hijos matan a sus padres y los hermanos se reparten golpes con la espada en vez de abrazos… y yo he sido quien lo ha permitido.
- Palla: Creo que os equivocáis, señora. Y tampoco creo que debáis preocuparos tanto por nosotras. Más que la propia Medonia, sois vos nuestro hogar. Nuestro sitio esta en el cielo a vuestro lado. Siempre os serviremos, tanto en los buenos momentos como en los malos. ¡Os lo juro!
- Minerva: Oh, Palla… Gracias por todo…

 

188 – La senda que he elegido.
- Minerva: (…)
- Catria: Princesa… ¿Me escucháis, princesa Minerva?
- Minerva: ¿Mmm? Ah, sí, dime… Me he dejado llevar por las ensoñaciones en plena batalla. Si Michalis me viera…
- Catria: Entonces… ¿estabais pensando en vuestro hermano?
- Minerva: (…) Él tomó su decisión como yo la mía. No hay tiempo para pensar en cosas que ya no tienen solución. Vamos, Catria. ¡Vayamos a por el enemigo!

 

189 – Dando el máximo.
- Est: Princesa, ¿ya sabéis? Fui a Grust y traje de vuelta la Mercurius. ¿Qué os parece?
- Minerva: Marth me lo ha contado todo. Fue muy valiente por tu parte que lograras algo tan peligroso tú sola. Te felicito, Est.
- Est: ¡Je, je! ¿En serio? ¡Muchas gracias, comandante! ¡Tendríais que haber visto cómo me pasaban las flechas tan cerca que las oía silbar! Pero soy miembro de las Alas Blancas, ¿verdad? ¡Las Alas Blancas no le tienen miedo a nada! Mi señora, observad cómo lucho y os aseguro que veréis cosas aún más impresionantes.
- Minerva: No tengo ninguna duda sobre ello, Est. Sé que puedo esperar mucho de ti.
- Est: ¡Je, je! ¿En serio?

 

190 – Palabras de apoyo.
- Est: Oye, Palla… No estaré siendo una molestia para Catria y para ti, ¿verdad?
- Palla: ¿Eh? ¿Por qué dices eso?
- Est: Pues no lo sé… Tú y Catria tenéis mucha más experiencia, y a veces siento como si yo fuera solo una carga.
- Palla: Ja, ja, ja… Ay, Est… ¡pues claro que lo haces bien! Si eres miembros de las Alas Blancas, créeme que es por algo. Eres tan buena como el resto de nosotras. ¡Ten un poco más de confianza en ti misma!
- Est: Sí… Debo tener más confianza…
- Palla: Qué, ¿ya te sientes mejor?
- Est: Pues… sí, la verdad es que sí. ¿Sabes, Palla? Me siento mucho más tranquila cuando hablo contigo. ¡Prométeme que siempre estarás cerca de mí!
- Palla: Claro que sí, Est. ¡Te lo prometo!

 

191 – Tres para una y una para tres.
- Est: ¡Catria!
- Catria: ¡Est! ¡Menos mal que estás aquí! Me tenías tan preocupada…
- Est: Oh, cuánto lo siento, Catria… No te volveré a abandonar. ¡Te lo prometo! Además… siempre debemos estar juntas. Cuando las tres hermanas rodeamos a un enemigo… ¡nadie nos puede detener!
- Catria: Sí, es cierto, pero ya sabes que además me gustar tenerte cerca para vigilarte. ¡Ja, ja, ja!
- Est: ¡Oye! ¿Qué quieres decir con eso?

 

192 – La broma de Xane.
- Tiki: ¿Eh? Xane, ¿adónde vas?
- Xane: ¿Eh? Xane, ¿adónde vas?
- Tiki: ¿¡Eh!? Xane… ¿¡Por qué me estás imitando!?
- Xane: ¿¡Eh!? Xane… ¿¡Por qué me estás imitando!?
- Tiki: ¡Deja de imitarme YA!
- Xane: ¡Deja de imitarme YA!
- Tiki: Ay, serás… ¡TE ODIO, Xane!
- Xane: ¿Eh? ¡Oye! ¡Espera, Tiki! Oh, venga ya… ¡Solo bromeaba! ¡Trataba de hacerte reír un poco! Sabes que yo no puedo transformarme en un dragón como tú… Venga, vuelve aquí.
- Tiki: Jo, qué tonto eres.
- Xane: Bueno, olvídalo. Y dime, ¿qué tal lleva nuestra jovencita tantas aventuras juntas?
- Tiki: Bien, bien, no pasa nada.
- Xane: ¿Sigues teniendo pesadillas?...
- Tiki: Buen, de vez en cuando… La verdad es que me dan mucho miedo.
- Xane: Puedo imaginármelo… (¿Pero qué quiere Lord Gotoh que le haga yo?)
- Tiki: ¿Eh? ¿Has dicho algo?
- Xane: ¡No, no, claro que no! Oye, sabes que Marth cuenta con tus poderes, ¿verdad?
- Tiki: ¿Y eso?
- Xane: Bueno, tú solo ten cuidado de que no te hagan daño. Digamos que eres una niña especial.
- Tiki: Sí, ya lo sé…

 

193 – Dulces memorias.
- Merric: ¡Princesa Elice! ¡Estáis a salvo!
- Elice: ¡Oh, vaya! ¡Pero si es Merric! ¡Cuánto tiempo! ¿Tú también has estado luchando para la Alianza? ¡Gracias por cuidar de Marth!
- Merric: Bueno, aprendí algún hechizo que otro en Khadein, así que no os preocupéis, princesa. Vamos, poneos detrás de mí. Aniquilaré a cualquiera que intente haceros daño.
- Elice: ¿Cómo? ¿Qué aniquilarás…? ¡Ja, ja, ja! ¡Oh, Merric!
- Merric: ¿Qué… qué os hacer tanta gracia, princesa? ¡Estaba hablando en serio!
- Elice: Ja, ja… Perdona, Merric. Es que… me acabo de acordar de cuando eras pequeño y digamos que… siempre fuiste un poco delicado. A veces tenía que hacer de enfermera contigo, cuidándote con cariño. ¿Te acuerdas, Merric?
- Merric: Bueno, pero eso era porque… esto… Sí…, me acuerdo.
- Elice: Y mírate ahora, Merric. ¡Te has convertido en un hombre muy fuerte y valiente! No te pareces en nada al pequeño Merric. Pero tranquilo, no tienes por qué fingir. Sé que eres demasiado dulce como para ir por ahí aniquilando a nadie. Además, yo lo prefiero así.
- Merric: ¿Eso… creéis, princesa Elice?

Anterior

Volver a las escenas

Ir a la sección de Fire Emblem: Shadow Dragon