148 – Cap.20: El ruego de Nyna.
- Marth: Nyna, nuestro ataque es inminente. Si tienes algo que contarme… ahora es el momento.
- Nyna: Bien, Marth, como desees. Cuando las tropas de la alianza entre Gra y Doluna tomaron Akaneia, mataron a toda la familia real menos a mí. Me pusieron bajo la custodia de Grust. Para ser exactos, bajo la custodia de la Orden Ópalo. Me enteré de que Doluna quería ejecutarme para acabar con el linaje de la Casa Real de Akaneia… y Grust estaba de acuerdo.
- Marth: Pero sigues viva…
- Nyna: Exacto. Nadie levantó nunca una espada contra mí. El capitán de la Orden Ópalo me defendió… Era Camus.
- Marth: ¿¡Cómo!? ¿Camus, el caballero ópalo?
- Nyna: Camus me protegió a pesar de que sabía que podría provocar la ira del Dragón de las Sombras. Camus… Camus fue quien me ayudó a escapar a Aurelis…
- Marth: Vaya… No sabía nada. Eso explica el descontento de Doluna con él.
- Nyna: Yo también lo odiaba al principio. Pero con el tiempo, mi odio mermaba gracias a su compasión, y… mis sentimientos cambiaron… ¡Ojalá un hubiera motivo para que lucharais! Lo único que deseo es verlo una vez más…
- Marth: Nyna… No puedo prometerte nada… Haré todo lo que pueda para hablar con él, es lo único que puedo ofrecerte.
- Nyna: Gracias, Marth. Sé que no puedo pedirte otra cosa.
149 – Cap.20: Es bastón Hammerne.
- Anciano: ¡Oh, príncipe Marth! ¡Sed bienvenidos! Decidme, ¿habéis visto a mi nieta Lena? ¿Sabéis si está bien? Si por casualidad está con vos, ¿podrías darle este bastón Hammerne? Es un bastón de nuestra familia que sirve para reparar objetos. Estoy seguro de que Lena le dará un buen uso. Eso sí, habéis de saber que no todos los objetos se pueden reparar. Dejádselo también claro a ella.
150 – Cap.20: El caballero Camus.
- Marth: ¡General Camus! ¿Podéis oírme? Soy Marth de Altea. Necesito hablar con vos. ¡Mostraos, os lo ruego!
- Camus: Saludos, príncipe Marth. Aquí está Camus de Grust.
- Marth: General, no tengo intención de luchar contra vos. Sabéis que esta batalla carece de sentido.
- Camus: Lo siento, pero mientras Grust apoye las ambiciones de Doluna, no importa lo que yo pueda pensar. Soy un caballero, y es mi deber luchar por la gloria de mi patria hasta el final.
- Marth: Pero Camus…
- Camus: Príncipe Marth, no importa lo que digáis o hagáis. Soy uno de los responsables de ka muerte de vuestro padre ¿Acaso no sois un verdadero hombre? ¡Vamos, desenvainad vuestra espada!
- Nyna: ¡Detente, Camus!
- Camus: ¡Princesa Nyna!
- Marth: Nyna, ¿qué haces aquí? ¡Esto es el campo de batalla!
- Nyna: Ya lo sé, Marth, pero… Por favor Camus, escúchame… Camus, tú me salvaste la visa. Y tú, Marth, recuperaste mi reino. Me partiría el alma veros luchar. No… no podría soportarlo. Por favor, Camus, lucha a nuestro lado. Necesitamos tu fuerza. Yo también la necesito…
- Camus: Me temo que eso no es posible, princesa.
- Nyna: No es p… ¿Por qué, Camus?
- Camus: Si pudiera guiarme por los sentimientos de mi corazón, os aseguro que haría lo que me pedís, princesa Nyna. ¿Pero qué clase de caballero abandona a su reino, a su rey, precisamente cuando más lo necesitan? ¿Creéis que puedo deshacerme de la lealtad que me ha atado a Grust durante toda una vida, sin más?
- Nyna: No, Camus, yo… No sé qué decir…
- Camus: He sido un caballero toda mi vida, y es mi destino morir como tal. No hay otro camino para mí. Adiós, princesa mía… Nunca olvidaré los momentos que pasamos juntos en el palacio, por breves que fueran. Rezo por que encontréis a alguien que pueda devolveros la felicidad.
151 – Cap.20: Un reino sin su pueblo.
- Shiida: ¡General Lorenz! Mi nombre es Shiida, Shiida de Talys. Mi padre me ha hablado de vos.
- Lorenz: ¡Princesa Shiida! ¡Vaya, veo que os habéis convertido en una hermosa mujer! Vuestro padre fue un buen amigo mío hace ya muchos años.
- Shiida: General, he oído que vos no queríais que Grust formara alianza con Doluna. ¿Por qué no lo impedisteis?
- Lorenz: ¿Creéis que no lo intenté, princesa? Nuestro rey es voluble y Doluna tuvo más fortuna que yo al convencerlo.
- Shiida: ¡Pero señor, sabéis que Doluna pretende usar a los manaketes para acabar con la raza humana! ¡Debéis actuar por el bien de la humanidad, incluido Grust! Uníos a nosotros, general Lorenz. Juntos podemos poner fin a esta batalla sin sentido.
- Lorenz: Mmm… Sí, tenéis razón. Aun así, soy servidor de Grust. No puedo traicionar mi patria.
- Shiida: Cierto, pero… ¿QUÉ es vuestra patria?
- Lorenz: ¿Cómo?
- Shiida: ¿Acaso vuestra patria es simplemente un monarca? ¿Y qué hay de los miles de inocentes que viven en Grust?
- Lorenz: ¿Inocentes? Bueno, pues, er…
- Shiida: Mi padre tiene un dicho: “Un reino es un reino con o sin rey, pero un rey sin su pueblo no puede hacer su ley”. ¿De verdad creéis que si desobedecéis a vuestro rey por el bien de sus súbditos se consideraría traición? Más bien, lo que haréis será proteger su reino.
- Lorenz: ¿Proteger su reino? ¡Ja, ja, ja! ¡A eso le llamo yo lógica aplastante! Me siento como si hubiera retrocedido veinte años en el tiempo y estuviera hablando con vuestro padre. ¡De acuerdo, princesa! Me habéis convencido. ¡Lucharé con vosotros por el bien de mi patria!
152 – Cap.20: Construir el futuro.
- Marth: ¡General Lorenz, deteneos!
- Lorenz: ¿Quién osa…? Ah, vos sois Marth, el príncipe de Altea…
- Marth: Así es, general. El rey de Talys me habló mucho de vos. Decía que os opusisteis a que Grust formara una alianza con Doluna desde el principio.
- Lorenz: Exacto, así es.
- Marth: Entonces, ¿luchad a nuestro lado! ¡Con vuestra ayuda, podremos derrotar a Doluna!
- Lorenz: Pero príncipe Marth, ¿me estáis pidiendo que traicione a mi patria?
- Marth: Un príncipe nunca pediría eso…
- Lorenz: Sé que vuestra causa es justa. Sin embargo, quiero seguir siendo general de Grust hasta el final. Luchar aquí es la única manera de honrar a mi reino.
- Marth: ¿Eso creéis, general? ¿Destruir vuestro reino es la única forma de honrarlo?
- Lorenz: ¿Cómo?
- Marth: Como general de Grust, entiendo que antepongáis el futuro de Grust a vuestro propio juicio. Pero decidme…,¿de verdad le veis futuro a vuestro reino en estas circunstancias?
- Lorenz: Mmm… Debería aprender a ocultar mejor las dudas de mi corazón. Lleváis toda la razón. Si he de pensar en el porvenir de Grust, no tiene sentido luchar por Doluna. Bien, me uniré a vuestra causa, príncipe Marth. Con vuestra ayuda, confío en construir un verdadero futuro para mi gente.
153 – Cap.20: El talento de Shiida.
- Lorenz: ¿Príncipe Marth? Soy el general Lorenz de Grust. He decidido unirme a vos por el bien de mi pueblo.
- Marth: Es todo un honor luchar a vuestro lado, general. Os lo agradezco. Shiida me contó que sois un buen amigo de su padre.
- Lorenz: Sí. ¡Hay que ver lo que ha crecido la princesa! Desde luego, no tiene ni un pelo de tonta. Y pensar que antes era… Oh, ¿pero qué estoy diciendo? Shiida siempre ha sido muy lista. Incluso de muy niña ya sabía cómo conmover los corazones.
- Marth: ¿Conocíais a Shiida de niña?
- Lorenz: Sí, claro. Ay, ella y sus travesuras… Bueno, será mejor hablar de eso otro día. ¡Terminemos primero esta batalla!
- Marth: ¡Así lo haremos, general!
154 – Cap.20: Desconsolada.
- Marth: Perdóname, Nyna. No fui capaz de convencer a Camus para que volviera contigo.
- Nyna: No, Marth. Yo… ni siquiera tenía que haberte pedido algo tan egoísta. Lo siento. Lo siento de veras…
- Marth: (…)
- Nyna: ¿Sabes qué es lo peor de todo, Marth? Que sabía que acabaría así. Lo sabía desde que te entregué el emblema. ¿Has oído hablar alguna vez de la maldición de Artemis?
- Marth: ¿La maldición de Artemis? No, nunca…
- Nyna: El Emblema de Fuego tiene un gran poder, pero quien renuncia a él debe pagar un precio. Cuando Medeus apareció por primera vez, una princesa, Artemis, también ofreció el Emblema de Fuego a un héroe con el deseo de salvar su reino. Consiguió la victoria, pero esta la separó para siempre de su único amor: Anri, tu antepasado. Por eso. Artemis maldijo el Emblema de Fuego. Profetizó que gracias a él terminarán las guerras… pero también el amor. Ahora el emblema ha cambiado de manos una vez más, y yo he recibido la maldición.
- Marth: Nyna…
- Nyna: Marth, mírame… Mira qué fácilmente me vengo abajo… Tú, sin embargo, perdiste a tus seres queridos de Altea y lo superaste con valentía. Pero yo no soy tan valiente… Por favor, déjame sola un rato. Esto es demasiado para mí. Necesito… aclarar mis sentimientos.
- Marth: No te preocupes, Nyna. Ahora mismo me retiro. Hazme llamar si necesitas algo.
- Nyna: Muchas gracias, Marth… *Marth se va* (…) Oh, Camus… ¡Camus!... No… ¿Por qué?... Por qué tuviste que…
155 – Cap.20: La esperanza de Nyna.
- Marth: Perdóname, Nyna. No fui capaz de convencer a Camus para que volviera contigo.
- Nyna: No, Marth. Yo… ni siquiera tenía que haberte pedido algo tan egoísta. Lo siento. Lo siento de veras…
- Marth: (…)
- Nyna: ¿Sabes qué es lo peor de todo, Marth? Que sabía que acabaría así. Lo sabía desde que te entregué el emblema. ¿Has oído hablar alguna vez de la maldición de Artemis?
- Marth: ¿La maldición de Artemis? No, nunca…
- Nyna: El Emblema de Fuego tiene un gran poder, pero quien renuncia a él debe pagar un precio. Cuando Medeus apareció por primera vez, una princesa, Artemis, también ofreció el Emblema de Fuego a un héroe con el deseo de salvar su reino. Consiguió la victoria, pero esta la separó para siempre de su único amor: Anri, tu antepasado. Por eso. Artemis maldijo el Emblema de Fuego. Profetizó que gracias a él terminarán las guerras… pero también el amor. Ahora el emblema ha cambiado de manos una vez más, y yo he recibido la maldición.
- Marth: Nyna… Princesa…
- Nyna: Dicen que todavía no han encontrado el cuerpo de Camus. Eso puede significar que todavía sigue vivo. Sé que es muy egoísta pensar esto, pero ojalá sea así. Si no puede estar conmigo, quiero soñar al menos que está vivo en alguna parte. Es lo único que me queda…