Prólogo 4

015 - Pról. IV: Rumbo a Talys.
- Malledus: Príncipe Marth... ¿Señor? ¡Señor! ¿Me escucháis?
- Marth: ¿Cómo? Ah, dime, Malledus.
- Malledus: ¡Debéis ser fuerte, señor! Sé cómo os sentís, pero las fuerzas de Gra nos persiguen. Debemos seguir avanzando sin demora.
- Marth: Lo siento... es difícil no pensar en ello.
- Malledus: Cruzaremos la frontera de Altea y huiremos a Talys. Confío en que estéis preparado.
- Marth: Talys... me suena ese nombre. Es una isla al este de aquí, ¿verdad?
- Malledus: Así es. Es rey de Talys era un buen amigo de vuestro padre y, sobre todo, alguien en quien confiar. La princesa Elice quería que fuerais a Talys en busca de refugio en caso de que las cosas fueran mal.
- Marth: Yo, pero no ella...
- Malledus: He solicitado un barco para que nos lleve allí desde la playa noreste. Sin embargo, debemos atravesar una prisión que hay al norte para alcanzarlo. He logrado hacerme con la llave de la prisión. Tomad, aquí está.

- Malledus: Por cierto, es posible que veáis en el campo de batalla a gente que lucha por Gra en contra de su voluntad. Deberíais hablar con ellos antes de desenvainar vuestra espada.

 

016 - Pról. IV: La trampa enemiga.
- Capitán: ¿Alteos al sur de la prisión?
- Soldado: Si, señor. No son muchos, pero nuestros informadores dicen que componen una poderosa escuadra. Pero cierto, adivine quién va con ellos...
- Capitán: ¿Cómo? ¿Me estás diciendo que el príncipe viene hacia aquí?
- Soldado: Así es, señor. ¿Cuáles son sus órdenes? Nuestras fuerzas principales aún están por llegar... y las necesitamos.
- Capitán: ¡Bah, no seas tan miedica! Podeos ganar... si les tendemos una trampa.
- Soldado: ¿Una... trampa, señor?
- Capitán: El príncipe de Altea será nuestro. Tú simplemente haz lo que yo te diga. Ya verás cómo atrapamos a ese principito antes de que lleguen nuestras fuerzas principales y se lleven toda la gloria.

 

017 - Pról. IV: Gordin amordazado.
- Rufián: ¡Venga! ¡Adentro!
- Gordin: Mmm...
- Rufián: ¡Ja! ¡Pensaba que Altea era el reino del gran héroe Anri! Y ha bastado solo un par de días para colarse aquí. Qué decepción, ¿verdad, Mordacitas?
- Gordin: ¡Mmm! ¡Ñññ!
- Rufián: ¡Qué te pasa, Mordacitas? Ah, no puedes hablar porque estás amordazado, ¿eh, Mordacitas? ¡Ja, ja, ja! Mira, te voy a contar un secreto. ¿Sabes que el principito de Altea viene hacia aquí?
- Gordin: (!)
- Rufián: Oooh, pero qué pena... te ves temible con ese uniforme... ¡SEÑOR SOLDADO DE GRA! ¡Ja! Cuando el príncipe te vea, seguro que dice: "¡Oh, no! ¡Es una emboscada!", ¡y entonces acabará contigo!
- Gordin: ¡MMM!
- Rufián: Cuando el príncipe te clave si espada, lo llamaremos "Marth el tirano" por matar a su propia gente. Qué cosas pasan, ¿eh?
- Gordin: ¡Gggg!
- Rufián: ¡Hasta nunca, Mordacitas! ¡Será mejor que empieces a rezar tus oraciones!

 

018 - Pról. IV: Una dolorosa decisión.
- Jiol: ¡Escuchad, soldados! ¡Nuestro objetivo es el príncipe! ¡Buscad al príncipe de Altea y traedme su cabeza servida en un escudo!

- Marth: ¡Oh, no! ¡Mirad allí!
- Malledus: ¡No!... ¡que Anri se apiade de nosotros! Señor, esas son las fuerzas principales de Gra, y las acompañan los caballeros de la Orden Ópalo de Grust... nuestras posibilidades de hacerles frente son escasas, por no hablar de intentar escapar sin que nos vean.
- Marth: ¿No hay otra alternativa?
- Malledus: Se me ocurre una estrategia... podemos dejar un señuelo para entretener al enemigo y ganar tiempo mientras nosotros escapamos.
- Marth: ¿Un señuelo?
- Malledus: Vos sois su objetivo, señor. Si uno de nuestros hombres se viste como vos y se queda atrás... el enemigo debería tragarse el anzuelo y dejarnos tiempo suficiente para escapar.

- Malledus: Uno de nuestros hombres debe alcanzar el fuerte que hay al sur. Se vestirá como vos y hará de señuelo. Así mantendrá alejadas a las fuerzas principales del enemigo.
- Marth: Pero Malledus, ¿cómo volverá el que haga de señuelo?
- Malledus: No lo hará, señor... debéis abandonar a uno de nuestros camaradas. No hay alternativa.
- Marth: ¡No! ¡Encontraré otra manera! No creerás que voy a aceptar eso, ¿verdad? Vamos, aparta para que... ¡Aaagh!

- Malledus: Perdonadme por esto, señor. No esperaba que lo aceptarais, pero es nuestra única opción. Sabéis tan bien como yo que la vida de ninguno de nosotros es tan valiosa como la vuestra.

 

019 - Pról. IV: ¿Marth de señuelo?
- Malledus: ¡No, señor! ¡Volved aquí! ¡Uno de nuestros hombres debe quedarse allí, no vos!

 

020 - Pról. IV: El señuelo (Jagen).
- Jagen: No os fallaré, señor.

- Soldado 1: ¡Mirad, es el príncipe Marth!
- Soldado 2: ¿Ah, si? ¿Y entonces quién es ese? Allí hay uno que va vestido igual. Podría ser cualquiera de los dos.
- Jiol: Desde luego, mira que sois simples... ¡Usad la cabeza! Uno de ellos escapa y el otro no, ¿verdad? ¿No os resulta sospechoso? ¡Pues claro, hombre! El que se ha quedado en la prisión trata de ganar tiempo para el que trata de escapar.
- Soldado: Ah, entonces, el que ha salido es...
- Jiol: ¡Pues el príncipe de verdad, idiota! ¡Vamos, soldados! ¡En marcha! ¡Acabad con esa rata escurridiza!

- Marth: ¿Jagen? ¡Oh, no! ¡Aguarda, Jagen! ¡Rápido, Malledus! ¡Tenemos que ir al sur y rescatarlo!
- Malledus: Me temo que eso no es posible, señor. Debemos continuar.
- Marth: ¿Continuar? ¡Jagen puede morir de un momento a otro!
- Malledus: En tal caso, ¿por qué sois tan egoísta como para dejar que muera en vano? Respetad su decisión, señor. ¡Haced que su vida y su valentía hayan servido para algo!
- Marth: Jagen... está bien... honraremos su memoria. ¡En marcha!

 

021 - Pról. IV: El señuelo (Cain).
- Cain: No os fallaré, señor.

- Soldado 1: ¡Mirad, es el príncipe Marth!
- Soldado 2: ¿Ah, si? ¿Y entonces quién es ese? Allí hay uno que va vestido igual. Podría ser cualquiera de los dos.
- Jiol: Desde luego, mira que sois simples... ¡Usad la cabeza! Uno de ellos escapa y el otro no, ¿verdad? ¿No os resulta sospechoso? ¡Pues claro, hombre! El que se ha quedado en la prisión trata de ganar tiempo para el que trata de escapar.
- Soldado: Ah, entonces, el que ha salido es...
- Jiol: ¡Pues el príncipe de verdad, idiota! ¡Vamos, soldados! ¡En marcha! ¡Acabad con esa rata escurridiza!

- Marth: ¿Cain? ¡Oh, no! ¡Aguarda, Cain! ¡Rápido, Malledus! ¡Tenemos que ir al sur y rescatarlo!
- Malledus: Me temo que eso no es posible, señor. Debemos continuar.
- Marth: ¿Continuar? ¡Cain puede morir de un momento a otro!
- Malledus: En tal caso, ¿por qué sois tan egoísta como para dejar que muera en vano? Respetad su decisión, señor. ¡Haced que su vida y su valentía hayan servido para algo!
- Marth: Cain... está bien... honraremos su memoria. ¡En marcha!

 

022 - Pról. IV: El señuelo (Abel).
- Abel: No os fallaré, señor.

- Soldado 1: ¡Mirad, es el príncipe Marth!
- Soldado 2: ¿Ah, si? ¿Y entonces quién es ese? Allí hay uno que va vestido igual. Podría ser cualquiera de los dos.
- Jiol: Desde luego, mira que sois simples... ¡Usad la cabeza! Uno de ellos escapa y el otro no, ¿verdad? ¿No os resulta sospechoso? ¡Pues claro, hombre! El que se ha quedado en la prisión trata de ganar tiempo para el que trata de escapar.
- Soldado: Ah, entonces, el que ha salido es...
- Jiol: ¡Pues el príncipe de verdad, idiota! ¡Vamos, soldados! ¡En marcha! ¡Acabad con esa rata escurridiza!

- Marth: ¿Abel? ¡Oh, no! ¡Aguarda, Abel! ¡Rápido, Malledus! ¡Tenemos que ir al sur y rescatarlo!
- Malledus: Me temo que eso no es posible, señor. Debemos continuar.
- Marth: ¿Continuar? ¡Abel puede morir de un momento a otro!
- Malledus: En tal caso, ¿por qué sois tan egoísta como para dejar que muera en vano? Respetad su decisión, señor. ¡Haced que su vida y su valentía hayan servido para algo!
- Marth: Abel... está bien... honraremos su memoria. ¡En marcha!

 

023 - Pról. IV: El señuelo (Frey).
- Frey: No os fallaré, señor.

- Soldado 1: ¡Mirad, es el príncipe Marth!
- Soldado 2: ¿Ah, si? ¿Y entonces quién es ese? Allí hay uno que va vestido igual. Podría ser cualquiera de los dos.
- Jiol: Desde luego, mira que sois simples... ¡Usad la cabeza! Uno de ellos escapa y el otro no, ¿verdad? ¿No os resulta sospechoso? ¡Pues claro, hombre! El que se ha quedado en la prisión trata de ganar tiempo para el que trata de escapar.
- Soldado: Ah, entonces, el que ha salido es...
- Jiol: ¡Pues el príncipe de verdad, idiota! ¡Vamos, soldados! ¡En marcha! ¡Acabad con esa rata escurridiza!

- Marth: ¿Frey? ¡Oh, no! ¡Aguarda, Frey! ¡Rápido, Malledus! ¡Tenemos que ir al sur y rescatarlo!
- Malledus: Me temo que eso no es posible, señor. Debemos continuar.
- Marth: ¿Continuar? ¡Frey puede morir de un momento a otro!
- Malledus: En tal caso, ¿por qué sois tan egoísta como para dejar que muera en vano? Respetad su decisión, señor. ¡Haced que su vida y su valentía hayan servido para algo!
- Marth: Frey... está bien... honraremos su memoria. ¡En marcha!

 

024 - Pról. IV: El señuelo (Gordin).
- Gordin: No os fallaré, señor.
- Soldado 1: ¡Mirad, es el príncipe Marth!
- Soldado 2: ¿Ah, si? ¿Y entonces quién es ese? Allí hay uno que va vestido igual. Podría ser cualquiera de los dos.
- Jiol: Desde luego, mira que sois simples... ¡Usad la cabeza! Uno de ellos escapa y el otro no, ¿verdad? ¿No os resulta sospechoso? ¡Pues claro, hombre! El que se ha quedado en la prisión trata de ganar tiempo para el que trata de escapar.
- Soldado: Ah, entonces, el que ha salido es...
- Jiol: ¡Pues el príncipe de verdad, idiota! ¡Vamos, soldados! ¡En marcha! ¡Acabad con esa rata escurridiza!

- Marth: ¿Gordin? ¡Oh, no! ¡Aguarda, Gordin! ¡Rápido, Malledus! ¡Tenemos que ir al sur y rescatarlo!
- Malledus: Me temo que eso no es posible, señor. Debemos continuar.
- Marth: ¿Continuar? ¡Gordin puede morir de un momento a otro!
- Malledus: En tal caso, ¿por qué sois tan egoísta como para dejar que muera en vano? Respetad su decisión, señor. ¡Haced que su vida y su valentía hayan servido para algo!
- Marth: Gordin... está bien... honraremos su memoria. ¡En marcha!

 

025 - Pról. IV: La trampa fracasa.
- Capitán: Vaya, el príncipe ha huido hacia el sur. ¡Bah! Parece que nos hemos quedado sin la recompensa. En fin... ¡Abrid la puerta norte! ¡Acabemos al menos con esa escoria de Altea que ha dejado atrás!

 

026 - Pról. IV: La trampa funciona.
- Marth: ¡Maldición! ¡Ese arquero era de los nuestros!

- Capitán: ¿Han matado al prisionero? ¡Ja, ja, ja! ¡Qué estúpidos! ¡Venga, vamos a darle el castigo que merecen estos idiotas! ¡Abrid la puerta norte! ¡Sacadlos de ahí y acabar con ellos!

 

027- Pról. IV: La puerta norte.
- Capitán: ¿Solo queda el príncipe? ¡Bien hecho! ¡Abrid la puerta norte! Esa rata inmunda ya es nuestra.

 

028 - Pról. IV: Visitar los pueblos.
- Malledus: Mirad, señor. Hay un pueblo por allí. Puede que sus habitantes estén dispuestos a ayudarnos. ¿Por qué no les hacéis una visita?

 

029 - Pról. IV: El rescate de Gordin.
- Marth: ¡Oh, no! ¡Es una emboscada!
- Gordin: ¡Mmm!... ¡ññññ!... ¡gggg!
- Marth: ¿Eh? ¿Te han amordazado? Espera, te quitaré eso... ¡oye, yo a ti te conozco! Eres uno de nuestros arqueros, ¿verdad? Tú eras..., er, esto...
- Gordin: ¡Gordin, señor! ¡Me llamo Gordin! El enemigo me capturó y me dejó en este estado tan lamentable...
- Marth: Ya veo. Bueno, parece que no estás herido. No podemos quedarnos mucho tiempo aquí. Quédate atrás y...
- Gordin: ¡Yo también puedo luchar, señor! Si tenéis un arco que pueda usar, será un honor combatir a vuestro lado.

 

030 - Pról. IV: Un arco heredado.
- Aldeana: ¡Dios mío! ¿Pero vos no sois...? ¡No, no podéis estar aquí! ¡Corred! ¡Huid antes de que vuelvan! Mirad, este es el arco que usaba mi nieta. ¡Tomad, señor! ¡Por favor, prometedme que os mantendréis a salvo!

 

031 - Pról. IV: Arriando velas.
- Aidraug: ¡Príncipe Marth! ¡Daos prisa, señor!
- Marth: Aidraug, ¿eres tú? ¡Qué haces aquí?
- Aidraug: Sir Malledus me dijo que preparara un barco para escapar discretamente por mar. El enemigo ha cruzado la frontera y planea atacar por el oeste. No podemos quedarnos aquí. ¡Rápido, señor!

 

032 - Pról. IV: Arriando velas (Norne).
- Aidraug: ¡Príncipe Marth! ¡Daos prisa, señor!
- Marth: Aidraug, ¿eres tú? ¡Qué haces aquí?
- Aidraug: Sir Malledus me dijo que preparara un barco para escapar discretamente por mar.

- Norne: ¡Señor! El enemigo ha cruzado la frontera del oeste. ¡Pronto nos alcanzarán!
- Aidraug: De acuerdo, partamos pues.

- Aidraug: Señor, le presento a Norne. Se ha enterado de nuestra causa y quiere luchar por Altea.
- Norne: Príncipe Marth, es un honor, pero si me lo permitís, dejemos las reverencias para más tarde. ¡Ahora hay que darse prisa, señor!

 

033 - Pról. IV: La despedida (Jagen).
- Jiol: Por fin... ¡No! ¡Este no es el príncipe! Se han burlado de mí... ¡Matadlo! ¡Haced que este impostor SUFRA!
- Jagen: Je, parece que estos viejos huesos aún sirven de algo. Hasta siempre, príncipe Marth. Vivid para haceros más fuerte...

 

034 - Pról. IV: La despedida (Cain).
- Jiol: Por fin... ¡No! ¡Este no es el príncipe! Se han burlado de mí... ¡Matadlo! ¡Haced que este impostor SUFRA!
- Cain: ¡Gloria a Altea, la tierra que me vio nacer! ¡Hasta siempre, señor! Ojalá la suerte esté siempre se vuestro lado para protegeros...

 

035 - Pról. IV: La despedida (Abel).
- Jiol: Por fin... ¡No! ¡Este no es el príncipe! Se han burlado de mí... ¡Matadlo! ¡Haced que este impostor SUFRA!
- Abel: Me doy por satisfecho. Altea a recuperado la esperanza. Hasta siempre, señor. Que la suerte divina os proteja...

 

036 - Pról. IV: La despedida (Frey).
- Jiol: Por fin... ¡No! ¡Este no es el príncipe! Se han burlado de mí... ¡Matadlo! ¡Haced que este impostor SUFRA!
- Frey: ¡Es un honor dar mi vida por vos, príncipe Marth! Vivid señor, y haceos fuerte...

 

037 - Pról. IV: La despedida (Gordin).
- Jiol: Por fin... ¡No! ¡Este no es el príncipe! Se han burlado de mí... ¡Matadlo! ¡Haced que este impostor SUFRA!
- Gordin: Yo era hombre muerto antes de que llegaseis, señor... si he de morir, al menos dejadme que sea por vos. Que la suerte os bendiga, señor...

 

038 - Pról. IV: La promesa.
Así fue como Marth y sus caballeros dejaron Altea, no sin gran dolor y sumidos en un mar de lágrimas...

- Jagen: Mirad, señor. Observad como Altea se va perdiendo en el horizonte.
- Marth: Un cobarde...
- Jagen: ¿Disculpad?
- Marth: Soy un cobarde. He sido incapaz de salvar a mi hermana, de curar las heridas de mi reino o calmar los temores de mi pueblo...
- Jagen: Señor... no había otra alternativa. Pero no os preocupéis. Estoy seguro de que, algún día, seréis capaz de restaurar la paz..
- Marth: ¿Que estás "seguro" dices? ¿Por qué una palabra de tanta convicción suscita tanta incertidumbre al decirla? Seguro no, Jagen. Con absoluta certeza, Gra pagará por esto. ¡Lo juro! Pero hoy déjame que me suma en este dolor. Déjame que sienta hasta la última pena. Jamás olvidaré esto.
- Jagen: Señor...
- Marth: ¡Me marcho, Altea! ¡Pero no temas! ¡Tu príncipe volverá algún día!

 

039 - Pról. IV: La promesa (Aidraug)
Así fue como Marth y sus caballeros dejaron Altea, no sin gran dolor y sumidos en un mar de lágrimas...

- Aidraug: Mirad, señor. Observad como Altea se va perdiendo en el horizonte.
- Marth: Un cobarde...
- Aidraug: ¿Disculpad?
- Marth: Soy un cobarde. He sido incapaz de salvar a mi hermana, de curar las heridas de mi reino o calmar los temores de mi pueblo...
- Aidraug: Señor... no había otra alternativa. Pero no os preocupéis. Estoy seguro de que, algún día, seréis capaz de restaurar la paz....
- Marth: ¿Que estás "seguro" dices? ¿Por qué una palabra de tanta convicción suscita tanta incertidumbre al decirla? Seguro no, Aidraug. Con absoluta certeza, Gra pagará por esto. ¡Lo juro! Pero hoy déjame que me suma en este dolor. Déjame que sienta hasta la última pena. Jamás olvidaré esto.
- Aidraug: Señor...
- Marth: ¡Me marcho, Altea! ¡Pero no temas! ¡Tu príncipe volverá algún día!

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