Capítulo 5: Las Puertas del Destino


»»» Introducción en el mapa

Tras sofocar los disturbios internos de Silesia, el gran ejército de Grandbell esperaba a Sigurd.
Sigurd no había tenido ni un momento para descansar tras conquistar el Castillo Zaxon.
Se enfrentaba cara a cara con las fuerzas militares de Grandbell a las afueras del Castillo Lubeck.

Al mando de las fuerzas enemigas estaba un enemigo del padre de Sigurd, Lord Langobalt...
Enfrentarse al ejército de Grandbell podría dar a Sigurd una posibilidad de vengar a su padre, atrapado por Langobalt.

Estacionados en la ciudad del desierto, Pinhora, estaban los hombres de Lord Alvis, y la Gran Magefighter, Vaha.
Y en la capital, Lord Alvis asistía al anciano Rey Azmur, mientras el Primer Ministro Leptor mantenía el orden público.

Quedando aún una gran distancia hasta la capital, el enfrentamiento con las fuerzas de Grandbell parecía inevitable.
Sigurd también sabía que no podía seguir involucrando a Silesia en el conflicto con Grandbell.
Decidió luchar su última batalla.

Año 760 del Gran calendario - Principios de la primavera...
Silesia descansaba pacíficamente bajo una capa de nieve...

 

» Apertura
(Vylon se dirige hacia Zaxon)
- Vylon: Sólo me queda... (jadeo) un poco de fuerza... Sigurd... ¡debo darte la Sagrada Tyrfing!

[En Lubeck]
- Slayder: Longobalt, he encontrado a Lord Vylon hacia el oeste. Logró escapar justo cuando estaba a punto de atraparle. Creo que intenta refugiarse en Silesia.
- Langobalt: ¡¿Entonces qué demonios haces aquí todavía?! ¡¡Vete a por él!! ¡Debemos acabar con él ahora! ¡Si no, nuestros esfuerzos para acabar con los Caballeros Verdes (Gruenen Ritter. Traducción literal del alemán) de Chalpy habrá sido para nada!
- Slayder: S-sí. Ha sufrido fuertes daños, así que no debería llegar muy lejos.
- Langobalt: Has subestimado enormemente la situación. Vylon está dipuesto a derramar hasta la última gota de su sangre para entregarle la Sagrada Tyrfing a su hijo. ¡¿Tienes idea de cuántos problemas vamos a tener si esa espada llega a Sigurd?! ¡¡Sal inmediatamente, y mátalo!!
- Slayder: ¡S-sí, señor! ¡Enseguida, señor!
(Slayder se va)
- Langobalt: Maldición. Danan todavía no ha llegado con sus refuerzos. Los caballeros hacha de los Caballeros Grises (Grauen Ritter) son guerreros de élite. Con tanto poder, Danan no tiene excusa para tardar tanto en acabar con un pequeño levantamiento en Isaac. Mis dos hijos, Danan y Lex, son unos inútiles.
- Andre: No se desespere, señor. Esos rebeldes no podrán enfrentarse contra los Caballeros beige (Beige Ritter).
- Langobalt: Te lo agradezco, Lord Andrei. Nos ayudarás si las cosas se salen de control.
- Andre: Je, je... ¡Con mucho gusto!
(Andre se va)
- Langobalt: Despreciable mocoso. No muestra absolutamente ningún remordimiento por matar a su propio padre. Lord Ling... descansa en paz.


[En Zaxon]

- Oifaye: Señor, un caballero se aproxima desde el Este.
- Sigurd: ¿Qué? ¡¿Un enemigo?!
- Oifaye: No lo creo. El Castillo Lubeck ha enviado a sus tropas a perseguir al caballero. Podría ser un aliado.
- Sigurd: Entonces ayudémosle. Tendremos que enfrentarnos al ejército de Langobalt antes o después de cualquier modo. Bien. Acabemos con la primera línea enemiga de una vez. Nuestro primer ataque decidirá esta batalla.


(Turno enemigo, Barhara)

- Azmur: Lord Alvis, ¿es verdad que el grupo de ese Sigurd está avanzando en dirección a Barhara?
- Alvis: Sí, pero no hace falta preocuparse. El ejército de Lord Langobalt casi ha alcanzado Lubeck. La derrota de los insurgentes llegará pronto.
- Azmur: Sí. Bien, no se si debería aceptar todo ésto. Que Lord Vylon asesine a Kult, y Sigurd causando todo este alboroto... No sé...
- Alvis: Su Majestad. Por favor, se lo explicaré de nuevo. Lord Vylon asesinó al príncipe con la ayuda de Lord Ling de Jungby. ¡Los Duques Leptor y Langobalt fueron testigos del horrible espectáculo! El príncipe se enteró de su conspiración para usurpar el trono, y le costó su vida. Sin duda Sir Sigurd también está envuelto en la conspiración. ¿Por qué si no cobijaría al príncipe de un país hostil? Isaac, nada menos. Son claramente actos de traición contra el reino. El difunto Príncipe Kult es también ahora mi suegro... Y por mi querida princesa, Dierdre, ¡pondré un fin a la senda de destrucción de Sigurd! Si Lord Langobalt no puede subyugar con éxito a los rebeldes, ¡los caballeros de Fuego de Velthomer, los Caballeros Rojos (Roten Ritter), detendrán al ejército rebelde de Sigurd!
- Azmur: Bueno, es evidente que tienes claros tus sentimientos al respecto, y con razón. Alvis.... (Cof... cof...) sobre Dierdre...
- Dierdre: Abuelo, ¿estás bien? No deberías esforzarte tanto. ¿Te importaría acostarte?
- Azmur: Ahh, Dierdre. Qué chica más dulce. Yo... buff... no me queda mucho tiempo, pero me das esperanza para el futuro del reino. No sé cuándo o cómo pudo Kult tener una maravillosa hija, pero las marcas en tu frente te indentifican claramente como un descendiente directo de la Familia Real. ¿Dónde has estado viviendo todo este tiempo?
- Dierdre: Lo siento. No lo sé. No recuerdo nada de mi pasado. Ni un sólo recuerdo del que pueda hablar...
- Azmur: Ahh, perdóname. Has pasado por más dificultades que la mayoría de nosotros.
- Alvis: No tenía ningún recuerdo anterior al momento en que la encontramos cerca del castillo. Aparte de su nombre no recuerda nada. Yo sólo buscaba su simpatía, pero me enamoré profundamente de ella. Con todo el debido respeto, ni en un millón de años habría imaginado que era de la realeza.
- Azmur: El día que la trajiste al Palacio Real para anunciar tus intenciones de casarte... ¡Podría haber jurado que mis ojos estaban engañándome! No lo sé. Llámalo intuición familiar, pero de alguna forma lo supe. y por supuesto, bajo su tiara estaban las marcas de Narga. Lord Alvis, ¿entiendes lo que todo ésto significa, no? Según el Libro de Narga, sólo los descendientes de Heim, como yo, pueden emitir ese tipo de vibración. Y el poder de Narga es el único capaz de enfrentarse al Señor Oscuro Loputousu.
- Alvis: Sí, estoy al tanto de éso.
- Azmur: ¡La línea de sangre de Narga de San Heim no debe perderse! ¡Quiero que vosotros dos tengáis un hijo lo antes posible! Si el niño hereda el poder de Narga, se convertirá en el príncipe de Grandbell. Y cuando yo muera, él se convertirá en el Rey de grandbell. Lord Alvis, hasta que el chico esté preparado para gobernar, serás el regente. Edúcalo bien. Espero que hayas entendido todo lo que te he dicho. (Cof... agh...)


[Al hablar Sigurd con Vylon]

- Sigurd: ¡P-padre! ¡¿Eres tú?! ¡Estás bien!
- Vylon: Sigurd... veo que te has convertido en un buen hombre. (Cof, cof...)
- Sigurd: ¡Padre! ¡Aguanta!
- Vylon: Hijo, me temo que estoy a las puertas de la muerte, así que escucha. Langobalt mató al Príncipe Kult, no yo. Y justo encima de él en la cadena de mando está Leptor. Por favor, informa a Su Majestad de ésto. No temo a la Muerte, hijo. ¡Pero debo vivir lo suficiente para ver nuestro buen nombre restaurado!
- Sigurd: ¡Lo sabía! No te preocupes, padre. restauraré tu honor en el reino. ¡Estáte seguro!
- Vylon: Hijo, lo siento. Mi neglicencia ha provocado todos los problemas a los que te has tenido que enfrentar. Toma, coge esto. Es la Sagrada Tyrfing.
- Sigurd: ¡La Sagrada Tyrfing! Pero padre, aún puedes...
- Vylon: ¡Cógela! ¡Y restaura nuestro buen nombre!
- Sigurd: ¡Padre! Venga, aguanta un poco más por mí. ¡Padre!
- Oifaye: Señor...
- Sigurd: ¡Ya he tenido suficiente con esos dos! Leptor y Langobalt... ¡¡Acabaré con vosotros!!


[Primer turno enemigo tras matar a Slayder]

- Andre: Venga, ¡nos movemos! ¡Mostradles la enorme potencia de los Caballeros Beige!

[Si Sigurd no ha hablado con Vylon, al conquistar Lubeck]
- Vylon: Ahh... no... ¡Sigurd! Sólo un poco más... Oh, ¡por qué los cielos me han abandonado!


» Al conquistar Lubeck

- Oifaye: Señor, esto no ha sido fácil.
- Sigurd: Ya. Y sólo era el ejército regular de Grandbell. Las cosas van a ir a peor. Oifaye, tengo que pedirte un favor.
- Oifaye: Claro. ¿Qué es?
- Sigurd: El territorio de Isaac está justo al noreste de Lubeck, ¿no? El hijo mayor de Langobalt, Danan, no se ha movido de Isaac desde su derrota (la de Langobalt). Pero apostaría por que su autoridad no llega hasta las afueras de Isaac. Así que...
- Oifaye: ¡Espera un momento! ¡¿Estás sugiriendo que te deje y me ponga a salvo?! ¡Olvídalo! ¡No voy a irme de tu lado, señor! ¡Me quedo hasta el final!
- Sigurd: Oifaye, odio tener que obligarte a hacerlo, pero por favor, entiéndelo. No quiero perder a Celice. No tiene todavía ni dos años. Pero no puedo luchar mientras me preocupo por él. Oifaye, por favor. Quiero que cojas a Celice y te lo lleves a un lugar seguro. Eres el único con el que puedo contar para hacer esto.
- Oifaye: ...De acuerdo, lo haré. ...Le protegeré con mi vida. Pero tienes que prometerme algo. Prométeme que cuando esta guerra acabe volverás. En caso contrario, no me voy.
- Sigurd: Por supuesto. Lo prometo. Iré a por tí.
- Oifaye: Bien.
- Shanam: ¡Espera un segundo! ¡Dierdre puso a Celice a mi cuidado! ¡Y no le voy a dejar a Oifaye o a nadie hasta que ella me lo diga!
- Sigurd: Shanam, vamos... Sé cómo te sientes. No estoy más contento que tú de que Dierdre no esté aquí, pero esto es lo mejor.
- Shanam: ¡Olvídalo! ¡Es mi trabajo! Además, los isaacianos os odian. ¡Si envías a Oifaye, estará en un gran problema! Yo soy el príncipe de Isaac. Puedo protegerle mejor que nadie. Y además, prometí que lo haría.
- Oifaye: Señor, estaría más a gusto si Shanam viniera. Sé que no quieres involucrarle en esto. Todavía es demasiado joven. Pero puede cuidarse por sí mismo. Su presencia añadiría un nivel de protección que yo no le puedo dar en Isaac.
- Sigurd: Hum... ...Muy bien. Shanam, cuida de Celice, ¿vale?
- Shanam: ¡Claro! Voy a volverme aún más fuerte, ya lo verás. ¡Nadie le pondrá una mano encima! ¡Y le hablaré de Dierdre, también!
- Oifaye: Nos vamos, entonces. Señor, por favor, ten cuidado. Rezaré por tu victoria.
- Sigurd: Gracias, Oifaye. Sigue así.
- Oifaye: ¡Lo haré!
(Oifaye y Shanam se van a Isaac)
- Sigurd: Celice... perdona a tu padre. Crece fuerte.


[Al acabar la fase del jugador]

(Cuan y Ethlin aparecen con un ejército en el desierto)
- Cuan: De acuerdo, atentos. Aguantad. Estamos llegando. He oído que el ejército de Sigurd viene hacia el sur a través del desierto de Yied. Así que si nos dirigimos al norte, deberíamos encontrarnos.
- Ethlin: Cuan, estoy muy arrepentida de haberte metido en todo esto. Fue muy amable por tu parte estar de acuerdo en ayudar a mi hermano... especialmente con tu padre tan enfermo. Pero hacer enemigos con un poder tan grande como Grandbell...Bueno, realmente afecta al futuro de Lenster.
- Cuan: Ethlin, puede que Lenster sea un país pequeño, pero es un país de guerreros. Mi familia entera es descendiente de la Cruzado Nova. En una guerra de justicia no existe un perdedor. Mi padre nos pidió que diésemos todo lo que tengamos en esta batalla. Ethlin, no te preocupes. Tengo la Gayborg. No voy a caer mientras esté en mi poder. De cualquier forma, de verdad creo que puedo ayudar a Sigurd.
- Ethlin: ...Sé que podrás..
- Cuan: Ethlin, ahora estamos en territorio enemigo. Deberías volver. La lucha puede empezar en cualquier momento.
- Ethlin: Cuan, he estado pensando. Y... voy contigo. Quiero ver a mi hermano de nuevo, ¡y simplemente no puedo soportar irme de tu lado!
- Cuan: ¡De ninguna manera! Dijiste que sólo vendrías una parte del camino. Por eso dejé que trajeras a Althenna. Mírala durmiendo en tu regazo. ¡Sólo tiene tres años! ¡¿Qué harás si nos atacan de repente?!
- Ethlin: ¡La mantendré a salvo conmigo!
- Cuan: ¡Nunca habría dejado que la trajeras si hubiese sabido tus intenciones!
- Ethlin: Pero Althenna no dejaba de llorar... Yo... (snif) ¡tuve que traerla! Pero tienes razón... tienes razón. Volveré.
- Cuan: Lo siento, Ethlin. Sé cómo te sientes, pero acabas de dar a luz a Leaf, también. Nuestro hijos te necesitan. Mira, Finn está al cargo de Lenster. Por favor, vuelve y espérame.
- Ethlin: Vale, pero déjame quedarme contigo un poco más... sólo un poco. Por favor, Cuan.
- Cuan: Bueno... vale, pero vuelve pronto.

 

(Trabant aparece con un ejército de Caballeros Dragón)
- Trabant: Jejeje... Cuan no tiene ni idea de que estamos aquí. También hay una mujer con él. Debe de ser un error. ¡Demos una gran despedida a los Caballeros Lanza (Lance Ritter) de Lenster! El desierto obstaculiza su movimiento. ¡No pueden luchar aquí! ¡Moveos! ¡El futuro de Thraccia está en nuestras manos!

(Ejército de Cuan)
- Cuan: ¡¿Qué?! ¡¡Caballeros Dragón de Thraccia!! Argh... ¡No! ¡Trabant nos ha seguido! ¡¡Ethlin!! ¡Vete de aquí! ¡No somos capaces de luchar en el desierto!
- Ethlin: Pero... ¿y qué pasa contigo?
- Cuan: Ethlin, son como una manada de hienas. ¡No mostrarán ninguna compasión por un niño! Thraccia ha estado tras nuestro país desde hace un tiempo. Dejé a la mitad de nuestras fuerzas con Finn por si había un ataque sorpresa de Thraccia. Pero nunca imaginé que vendrían tras nosotros... ¡He cometido un grave error de cálculo!
- Ethlin: Cuan, no te rindas todavía. ¡Podremos acabar con ellos si luchamos juntos! ¡Hagámoslo!
- Cuan: Ethlin... ¡Gracias!

 

[En Velthomer]
- Alvis: Lord Langobalt ha sido asesinado, ¿verdad?
- Leptor: ¡Alvis! ¡¿Qué vamos a hacer ahora?! ¡Fuiste tú quien dijiste que Sigurd no supondría un problema! SABÍAS que Langobalt y yo habíamos enviado a la mayor parte de nuestro con nuestros hijos a someter otra áreas. ¡Has incumplido por completo tu palabra!
- Alvis: Lord Leptor, cálmate un momento. Ya he colocado tropas de Velthomer en el Desierto Yied. Y los mercenarios de Thraccia deberían llegar pronto. Leptor, mientras mantengamos a nuestro ejércitos juntos, los rebeldes CAERÁN.
- Leptor: Alvis, más te vale tener razón esta vez. Puedes tomar el trono, no me importa. Pero mejor será que no te olvides de nosotros cuando te conviertas en rey.
- Alvis: No te preocupes. Cuando la guerra acabe, tu familia tomará Agustria. Y la familia Dozel se quedará con Isaac. Tenlo por seguro. Esos países son completamente vuestros.
- Leptor: Bien, de acuerdo entonces. Iré a por los rebeldes con todo lo que tengo.
(Leptor se va)
- Manfloy: Humhumhum... Lord Alvis, veo que las cosas marchan sin problemas.
- Alvis: ¿Manfloy? ¡¿Cuántas veces te he dicho que no te muestres por aquí?! ¡Todos los miembros de tu Secta Lopto deben permanecer completamente escondidos hasta que haya tomado el poder!
- Manfloy: Sí. Eres demasiado débil para admitir nuestra presencia, ¡y dejas que esos codiciosos de Leptor y Langobalt hagan todo por tí! ¡El plan original era deshacerse de ellos cuando demostrasen ser inútiles y trabajar con sus hijos en su lugar!
- Alvis: Hmpf... Manfroy,diré ésto una vez y sólo una, así que escucha bien. No tengo ni la más mínima intención de restaurar tu Imperio Lopto. No tengo problemas con que tu Secta Lopto exista, pero no voy a dejar el mundo en las manos del Señor Oscuro. ¡¿Me sigues?! No me importa si tengo la sangre del Clan Lopto. Tengo la sangre de San Myra, y él luchó por el bien de la gente. Y el Dios del Fuego Fala es también ancestro mío. Usaré mi poder para crear un mundo libre de prejuicios. ¡Uno donde la gente pueda vivir sin temer la represión! Por supuesto, Sigurd sabe demasiado. Considéralo un sacrificio por un bien mayor.
- Manfloy: Jojojo... ¡Supongo que ese bien mayor también incluye a Dierdre! Lord Alvis, tienes miedo. ¡Miedo a que recupere la memoria!
- Alvis: ¡Es suficiente, Manfloy! Es-ta-mos-e-na-mo-ra-dos. ¡Y nadie se interpondrá en nuestro camino!
- Manfloy: Humhumhum... Bueno, vosotros dos debéis daros prisa y tener un hijo. ¡Seguro que ese niño se convierte en un magnífico rey! Jeejeejee...

[En Phinora]
- Vaha: ¿Así que los rebeldes se han mostrado? Hum... ¡Sólo un poco más cerca de una buena dosis de Meteo! ¡Este desierto será su tumba!

 

[Ethlin es asesinada, Cuan sigue vivo]
- Trabant: La mujer tenía un niño con ella, ¿no? Ahh... la hija de Cuan. ¡Ésto se está poniendo interesante! Cuan, dame la Gayborg, o la chica morirá. Je je... Cuan, ¿qué vas a hacer?
- Cuan: ¡No! Althenna... Ethlin... ¡¡Argh!! Así que hasta aquí he llegado... ¡Puede que consiga la Gayborg, pero no tocará a Althenna!
(Al morir Cuan)
- Trabant: Cuan está muerto, ¿no? Bien. Magorn, coge a nuestros hombres y vete a sembrar el pánico en el ejército de Sigurd. Hay una buena recompensa por sus cabezas, así que no dejéis que escape ninguno con vida.
- Magorn: Sí, señor. ¿Qué hacemos con la niña? No deja de llorar, y... hum... ninguno sabemos nada sobre cómo ocuparnos de un niño. ¿La abandono?
- Trabant: No, dámela. Me la llevo a ella y la Gayborg de vuelta a Thraccia conmigo.
- Magorn: No me esperaba esto. ¿Por qué querría llevársela a Thraccia?
- Trabant: ¡Cállate! ¡No tiene nada que ver contigo! Así que mantén la boca cerrada.
- Magorn: Ah, p-perdóneme. Voy a... ah, llevar a las tropas contra Sigurd.
- Trabant: ¡Sí, hazlo!

[Ethlin es asesinada, Cuan está muerto]
- Trabant: La mujer tenía un niño con ella, ¿no? Ahh... la hija de Cuan. ¡Ésto se está poniendo bien! Traédmela. Me la llevo a ella y la Gayborg de vuelta a Thraccia conmigo.
- Magorn: No me esperaba esto. ¿Por qué querría llevársela a Thraccia?
- Trabant: ¡Cállate! ¡No tiene nada que ver contigo! Así que mantén la boca cerrada.
- Magorn: Ah, p-perdóneme. Voy a... ah, llevar a las tropas contra Sigurd.
- Trabant: ¡Sí, hazlo!

 

» Al conquistar Phinora
- Sigurd: Así que esto es Phinora. Mmm... nuestra patria no está lejos. Oifaye... Celice... me pregunto qué harán.
- Anciano: Bienvenido. Tú debes de ser Lord Sigurd.
- Sigurd: Ahh, un anciano de Phinora, supongo. Esta ciudad es un oasis en el desierto. Es una lástima que vuestra ciudad fuera capturada en este conflicto.
- Anciano: Bueno, no se puede hacer nada. Acabamos de oír acerca de otra escaramuza en el sureste del desierto. El mundo se está convirtiendo en un lugar peligroso.
- Sigurd: ¿Ha habido también una lucha al sureste? ¿Quiénes eran?
- Anciano: Según nuestras fuentes, los caballeros de Lenster fueron atacados por los Caballeros Dragón de Thraccia mientras se dirigían al norte. Parece que ningún caballero de Lenster sobrevivió.
- Sigurd: ...¡¡¿Estás seguro de eso?!!
- Anciano: Bastante seguro. Oí que había una niña pequeña con ellos. Pobrecita.
- Sigurd: Debían ser... ¡Ethlin! ¡Y Cuan! No... Perd... ¡perdonadme!


[Afueras de Velthomer]

- Aida: Lord Leptor, contamos contigo.
- Leptor: Lo sé. Sólo me pregunto si de verdad Alvis me ayudará, y no se va a quedar mirando cómo muero.
- Aida: Alvis acaba de finalizar los detalles de su plan de ataque. No tienes nada de lo que preocuparte.
- Leptor: Hum... Bien, supongo que me tendré que fiar de él por esta vez.
- Aida: Leptor, tengo órdenes de encargarme de la defensa del Castillo Velthomer. Así que tendrás que disculparme.

(Aida entra en Velthomer)
- Aida: ¡Humm! Bien, ese tonto todavia no se ha dado cuenta de nada.

(Exterior)
- Leptor: ¡De acuerdo! Esto es sólo hasta que Alvis llegue. No os mováis hasta que el enemigo esté a nuestro rango.

 

[Evento secreto con Ardan (La decisión de Ardan)]
- Ardan: Jeje... ¡Me he casado y tengo un hijo! Mi familia es lo primero, así que mejor será que no me muera. ¿Qué demonios es este viejo libro de aquí?. Todo esto es muy raro. Eeeehhhhh... ¡mmmmmmgnnn! ¡Qué co...! ¡Wow! ¡Siento cómo mis sentidos se han renovado!

[Pueblos]
- Aldeano: El ejército grandbeliano fue y ocupó Lubeck, ¿verdad? ¡Ahh! Los días de Silesia están contados.
- Aldeano: Nuestra Silesia ha mantenido la paz durante mucho tiempo. Justo cuando las cosas iban tan mal...
- Aldeano: Los niños heredan ciertos rasgos de sus padres. La mayoría de las veces, los chicos heredan los rasgos de sus padres y las chicas las de sus madres.
- Aldeano: ¡Los soldados de Langobalt están saqueando los pueblos! Pero hemos conseguido esconder algo de dinero. Toma, nos gustaría que te lo quedaras.
- Aldeano: Grandbell solía ser un adorable país pacífico, pero las cosas han cambiado. Ha enviado tropas a todas las naciones con la intención de conquistarlas. El Príncipe Kult nunca hubiese permitido todo esto si siguiese aquí. ¡Por favor, haz algo! Por favor, ¡vuelve a Grandbell y elimina a aquéllos responsables de esto!
- Aldeano: Por lo que he oído, el difunto Rey Elthosian de Nodion y su reina tenían un joven chico. Creo que su nombre era Aless. Supongo que ahora tendrá sobre 3 ó 4 años. Pobre criatura.

 

» Al acercarse al ejército de Leptor
- Leptor: Bien, ¡acabemos con esto! Los caballeros de fuego de Velthomer nos ayudan. ¡Acabemos con el enemigo!

[En Velthomer]
- Aida: Atacad al ejército de Leptor como habíamos planeado. Matadlos a todos. ¡Que nadie se libre!

(Turno enemigo siguiente, afueras de Velthomer)
- Leptor: ¡¿Qué?! ¡¿Velthomer se ha vuelto contra nosotros?! Arrgh... ¡Alvis me ha engañado!

 

[Al hablar con Aida, Leptor vivo]
- Aida: ¡No hay tiempo para hablar! Búscame cuando hayamos acabado con Leptor.

[Al hablar con Aida, Leptor muerto]
- Aida: Sir Sigurd, estoy muy contenta de ver que no estás herido.
- Sigurd: ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué se ha puesto Velthomer de repente a nuestro favor?
- Aida: Alvis ha estado todo el tiempo al tanto de tu inocencia. Todo ésto ha sido una conspiración de los Duques Leptor y Langobalt. Su influencia era demasiado grande para que Alvis pudiese hacer nada.
- Sigurd: ¿Es eso cierto? Bueno, bien. Todo ha acabado felizmente entonces. Finalmente podré limpiar el nombre de mi padre.
- Aida: ...Sí. Su Majestad y Alvis esperan ansiosamente tu llegada en la capital. Por favor, cumple con lo que habías venido a hacer.
- Sigurd: ¿De verdad? Muy bien. Vale, deberíamos ir allí.
- Aida: Parece que Alvis ha preparado la Guardia Real de Barhara para recibirte a tí y a tus tropas. Creo que han planeado una celebración para tu triunfante retorno.
- Sigurd: ¡Fantástico! Será un buen final después de todo por lo que hemos pasado. Y finalmente podré recompensar a todos los que han luchado conmigo.

 

(El ejército de Sigurd desfila hasta Barhara)
- Alvis: Sir Sigurd, ¡éste es un día propicio! Hemos anticipado tu regreso a la patria.
- Sigurd: Lord Alvis, muchas gracias por venir a saludarnos. ¿Dónde está Su Majestad?
- Alvis: Bueno, Su Majestad se ha puesto muy enfermo. No es capaz ni de ponerse de pie más tiempo. En consecuencia, actualmente yo llevo los asuntos del reino.
- Sigurd: ¿De verdad? Siento oírlo. Apuesto por que estás muy ocupado. He causado a Su Majestad mucha preocupación. Debo ir al Palacio Real luego y hacer una disculpa formal.
- Alvis: ...Eso no será necesario.
- Sigurd: ¿Qué?
- Alvis: Por la presente, te sentencio a muerte por tus actos de traición. No hay visitas al rey hoy, Sigurd.
- Sigurd: ¿Q-qué? Lord Alvis, ¡qué significa esto!
- Alvis: Je je... ¿Lo entiendes ahora? Me temo que es demasiado tarde, amigo mío. Tú y tu padre habéis conspirado para usurpar el trono. Eso no ha cambiado. Como marido de la Princesa Dierdre, debo someterte. No es nada personal, Sigurd.
- Sigurd: ¡¿Princesa Dierdre?! Espera un minuto... Quieres decir que...
- Alvis: Ah, ¿no lo sabías? Supongo que será una buena despedida antes de dejar el mundo. ¡Dierdre, ven!
(Traen a Dierdre desde Barhara)
- Alvis: Dierdre, éste es el hijo de quien asesinó a tu padre. El hijo de Lord Vylon, Sigurd. Adelante. Dile cómo te sientes.
- Dierdre: ...Él es... ...¿Sir Sigurd?
- Sigurd: ¿Qué?... ¡¿Dierdre?! ¡No puede ser!
- Dierdre: Por qué... ¿Por qué me hablas así?
- Sigurd: ¡Dierdre! ¡eres tú! ¡¡Aghh!!
- Dierdre: Tú... ¿me conoces?
- Sigurd: ¡CLARO QUE SÍ! TÚ ERES...
- Alvis: Basta. Dierdre, retrocede. Este hombre es peligroso. Es culpable de traición y debe ser castigado.
- Dierdre: Pero yo... Esta persona es... Por favor, sólo un poco más de tiempo.
- Alvis: No lo creo. ¡Rápido! ¡Que alguien escolte a la princesa lejos de aquí!
- Dierdre: ¡Espera! Alvis, por favor... sólo un poco más.
(Dierdre es llevada de vuelta a Barhara)
- Sigurd: ¡Esp-espera! ¡¡Dierdre!! ¡Alvis, por favor! Esa mujer... ella es...
- Alvis: ¡Es suficiente! De acuerdo, decid a las tropas que acaben con Sigurd y su grupo. Ya no les necesitamos vivos. ¡Ejecutad la sentencia que les ha sido impuesta!
- Sigurd: ¡ALVIS! ¡¡ASQUEROSO!!

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