Matthew/Legault

[Apoyo C]
- Legault: Hum... ¿Quién eres tú?
- Matthew:... Eres del Colmillo, ¿no?
- Legault: Espera, tranquilo. «Era» del Colmillo. Ya no tengo nada que ver con ellos.
- Matthew: Ya. Disfrazarse, acercarse al enemigo... Me conozco bien esas artimañas, como tú.
- Legault: Te entiendo bien. Es difícil confiar en el honor de un traidor, supongo. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a matarme? ¿Y luego les contarás también a tus amigos que los traicioné?
- Matthew: Me encantaría, pero no tengo pruebas de que seas un enemigo. Pero no lo olvides: mientras estés con nosotros, te vigilaré.
- Legault: Vaya. No gozo de mucha simpatía.

[Apoyo B]
- Matthew: Legault. ¿Cómo te llamaban en el Colmillo? ¿Qué funciones desempeñabas?
- Legault: O sea que ahora te empiezo a caer bien, ¿eh?
- Matthew: No estoy de humor para chistes. Contéstame.
- Legault: Bueno, no te pongas así. Era miembro del Colmillo Negro cuando se nos contaba con los dedos de las dos manos. A mí me cogieron por mi agilidad. En la organización ma llamaban «Huracán». Mi trabajo, como el de todos, consistía en asesinar. La única diferencia eran los objetivos. Yo me ocupaba de... limpiar la casa.
- Matthew: ¿Limpiar la casa?
- Legault: Sí. En otras palabras, liquidaba a todo aquel que traicionaba al Colmillo Negro. Los miembros del Colmillo nunca piden misericordia. Morirían antes de ser capturados. Porque sabes qué... qué les ocurre a los traidores. No se puede huir del limpiador. Es la ley del Colmillo. Yo me ocupaba de hacer cumplir lla ley.
- Matthew: ¿De verdad? En el Colmillo había algunos bastante poderosos. ¿Qué hay de ti? No impones demasiado.
- Legault: Ya, pero... todo el mundo duerme de vez en cuando. Aunque tú ya te conocerás los usos del oficio.
- Matthew: ...
- Legault: Matar a gente con la que has vivido y trabajado durante años. No se tarda mucho en empezar a ser odiado. Por eso me gusta este lugar, por ejemplo. Puedo pasearme tranquilamente. ¿Contento?
- Matthew: ...
- Legault: Bueno, pues eso es todo. No espero que me creas, de todas formas.

[Apoyo A]
- Legault: ¿Hum? ¿Tú otra vez? ¿Tienes más preguntas? Nadie se fía de mí. Ni siquiera después de la que monté.
- Matthew: Hay algo importante que no te he preguntado ¿Por qué traicionaste al Colmillo Negro?
- Legault: ... ¿Es necesario que te lo cuente?
- Metthew: ...
- Legault: Vale, vale... A mí me gustaba el Colmillo al principio. El comandante era una persona íntegra, Lloyd, Linus, Jan, Uhai... Entonces no había nada sospechoso. Creíamos en nuestra integridad. Pero ya no hay vuelta atrás... Todo eso se ha perdido. Lo entiendes, ¿no? ¿Eh?
- Matthew: ...
- Legault: La decadencia empezó con la llegada de Sonia. Fue un cambio lento... El Colmillo se pudrió poco a poco. Y todo por obra de un ser horroroso: Nergal... El Colmillo cambió. Y con él, nuestras tareas.
- Matthew: ...
- Legault: Aquellos incapaces de matar, los heridos inválidos... Se nos dieron órdenes de eliminarlos a todos. Así que... un extraño me ordenó matar a un compañero herido. Se llamaba Aesha. Una mujer que conocía mucho.
- Matthew: ...
- Legault: Cometió un fallo, y por una herida perdió sus facultades. Su carrera como asesina había terminado. Pero no debía morir por eso. Podría haberse retirado a algún pueblo... Habría disfrutado de muchos días de felicidad... Pero...
- Matthew: ...
- Legault: Yo, con estas manos, yo... le quité la vida. Ahí empecé. Empecé a pensar en salir de aquello.
- Matthew: ...
- Legault: Ya está. ¿Contento?
- Matthew: Hum... ¿Legault?
- Legault: ¿Mm?
- Matthew: Lo siento.
- Legault: ¿Cómo? Vaya, por fin me das una alegría.
- Matthew: No te confundas. No confío en ti más que antes. Pero... Todo el mundo guarda un rincón privado en su interior. Por eso...
- Legault: Eh... Mathew, eres un buen chaval. Es una pena que te eches a perder como espía.
- Matthew: Cállate, hombre.

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