Franz / Natasha

[Apoyo C]
- Franz: Hola, hermana Natasha.
- Natasha: Hola, Franz. ¿Qué tal?
- Franz: Yo bien. Tú pareces estar en plena forma. Me alegro.
- Natasha: Sí, no me puedo quejar, la verdad. Aunque quiero daros las gracias a todos. Os habéis portado todos muy bien conmigo y os preocupáis por mí todo el tiempo. Tú también, Franz.
- Franz: Sí, bueno, bah, no te creas. Yo soy un mandado que no pinta mucho...
- Natasha: Eres demasiado modesto, Franz. Te lo digo muy en serio.
- Franz: Gracias.
- Natasha: Por cierto, qué cartera más bonita llevas, ¿no?
- Franz: ¿Esta?
- Natasha: No parece militar. Ningún otro caballero la lleva.
- Franz: Es muy vieja. La verdad es que la hice yo cuando era pequeño.
- Natasha: ¿En serio?
- Franz: Sí. Aquí va el agua y este apartado es para la comida. También hay sitio para hierbas. Lo encuentro todo muy fácilmente. He arreglado la correa porque al cabalgar se movía mucho. Así la puedo llevar de dos maneras, ¿sabes? Además me va con todo.
- Natasha: ¡Es chuli! Eres muy apañado.
- Franz: Gracias. Soy bastante ordenado, es verdad. ¿Te gustaría tener una así? Si quieres te hago una igual.
- Natasha: ¿En serio? Me encantaría. ¿Me harías una?
- Franz: Claro que sí. Será un placer.
- Natasha: Gracias, Franz.


[Apoyo B]
- Natasha: Franz. La cartera que me hiciste es muy útil.
- Franz: ¿De verdad? Me alegro. La tuya es más ligerita que la mía.
- Natasha: Muchas gracias. La cuidaré muy bien. ¡Ay!
- Franz: Hermana Natasha, ¿estás bien? ¿Qué ha pasado?
- Natasha: Mi pelo...
- Franz: Te lo has pillado con el cierre.
- Natasha: Ah...
- Franz: No te muevas. Espera, yo te lo quito.
- Natasha: Gracias. ...
- Franz: ...
- Natasha: ...
- Franz: Lo tengo.
- Natasha: Muchas gracias.
- Franz: Pero tu pelo sigue... Ya sé. Espera un segundo. Quiero... ver... si...
- Natasha: ¿Eh?
- Franz: Ya lo tengo.
- Natasha: ¿Un peine?
- Franz: Tienes muchos nudos en el pelo. ¿Quieres que te peine?
- Natasha: Sí, gracias. ¿De dónde has sacado ese peine?
- Franz: Un momento. ...
- Natasha: ...
- Franz: El peine es un recuerdo de mi madre.
- Natasha: ¿De tu... madre?
- Franz: Sí. Cuando me fui de casa tenía miedo de que me pasara algo. Así que usé este peine como si fuese un amuleto. Lo solía tener al lado del retrato de mi madre que hizo Forde.
- Natasha: Vaya...
- Franz: Ya está casi... ... ... ¡Ya! No queda ni un nudo.
- Natasha: Eh... Estoy mucho mejor. Mejor incluso que cuando me peino yo misma.... Franz, eres un hombre muy hábil y atento. Cuando estás cerca de mí me siento muy bien.
- Franz: No seas tonta. El placer es mío.
- Natasha: Muchas gracias. Espero que esto sea el principio de una larga amistad.
- Franz: Yo también.


[Apoyo A]
- Natasha: Te manejas muy bien con las armas.
- Franz: No exageres, hermana Natasha. Parezco un aficionado...
- Natasha: Estás siempre muy concentrado, Franz. ¡Cada día luchas mejor y sé que algún día serás un gran caballero!
- Franz: Gracias... Nunca he sido bueno ni con la espada ni con la lanza. No tengo estatura. Comparado a los demás soldados, no soy gran cosa.
- Natasha: Hay muchos tipos de caballeros. Algunos son fuertes, otros son rápidos y los hay inteligentes. Tienes un talento que muchos envidian.
- Franz: ¿Yo?
- Natasha: Sí. Eres puro de corazón. Eso es más fuerte que una lanza. Es un poder muy especial. Deberías creer más en ti mismo.
- Franz: Hermana Natasha... ... Un corazón puro... Muchas gracias. Guardaré estas palabras en mi corazón y procuraré creer más en mí.
- Natasha: Muy bien.
- Franz: Se me olvidaba. Toma...
- Natasha: ¿Eh? Eso es...
- Franz: El peine de mi madre. Me gustaría que te lo quedaras.
- Natasha: Franz...
- Franz: Yo siempre quise creer que me protegía de alguna manera. Ahora me gustaría pensar que te protegerá a ti.
- Natasha: ... No puedo aceptarlo, Franz. Es algo que deberías tener tú.
- Franz: Hermana Natasha.
- Natasha: Llevabas ese peine porque era tu amuleto. Ese peine forma parte de los recuerdos que te quedan de tu madre. Deberías quedártelo. Es tuyo.
- Franz: Hermana Natasha...
- Natasha: Te lo agradezco..., es un gesto muy bonito. Y me hace feliz. ... Franz, tú eres la única razón por la que sigo luchando sin temor.
- Franz: ¿De verdad?
- Natasha: Es cierto. Me haces sentir... fuerte. Gracias a ti confío en mí misma. Tú eres mi mejor amuleto de la suerte. Solo espero poder pasar más tiempo contigo, luchando por una causa justa.
- Franz: ¡Y yo! Gracias por tus bonitas palabras.
- Natasha: Juntos devolveremos la paz a todo el continente, no solo a Renais y Grado.
- Franz: Sí, hermana Natasha. Es una causa noble. Conseguiremos la victoría.
- Natasha: Entonces, ¡luchemos! Por la victoria y la amistad.
- Franz: ¡Sí, Natasha!

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