Eirika / Saleh

[Apoyo C]
- Eirika: ¡Maese Saleh!
- Saleh: ...
- Eirika: ¿Maese?
- Saleh: ...
- Eirika: ...
- Saleh: ... Perdona, princesa Eirika.
- Eirika: No pasa nada. ¿Estabas... rezando?
- Saleh: No exactamente. Estaba haciendo valega.
- Eirika: ¿Valega?
- Saleh: Sí.
- Eirika: ¿Qué es eso? ¿Tiene que ver con la cultura de Caer Pelyn?
- Saleh: En cierto modo, sí. Es una especie de deseo. Un deseo muy profundo. Es un deseo que se expande más allá del deseo individual.
- Eirika: No creo que lo entienda muy bien, pero parece muy interesante. Si no te importa, me gustaría que me hablases más de ello otro día.
- Saleh: Si tú quieres...
- Eirika: Claro que sí.


[Apoyo B]
- Eirika: Maese Saleh.
- Saleh: Princesa.
- Eirika: Lo que me dijiste sobre el valega es muy interesante. Parece que puedes armonizar tus deseos con el mundo que te rodea. Conociendo lo que te rodea, acabas por conocerte a ti mismo. Después, trascendiendo tus necesidades egoístas, proyectas tus deseos. Me ha ayudado mucho volver a descubrir el deseo altruista. Por eso luchamos ahora; por un mundo mejor. Gracias al valega, mi voluntad se ha fortalecido.
- Saleh: Me alegro mucho de oír eso. ... Princesa Eirika, me recuerdas a la princesa guerrera, Nada Kuya.
- Eirika: ¿Nada Kuya?
- Saleh: Es uno de los antiguos héroes de Caer Pelyn.
- Eirika: Cuéntame algo de ella.
- Saleh: Era una mujer fuerte, bella y orgullosa. Hablaba con la voz de la naturaleza y estaba unida a la tierra.
- Eirika: Pero has dicho que era una princesa guerrera...
- Saleh: Hace mucho tiempo, una nación invadió Caer Pelyn.
- Eirika: ¿Sí?
- Saleh: Nada Kuya lideró la lucha contra los invasores. Tenía una espada estrecha fabricada con un colmillo de dragón. Con ella, expulsó a los enemigos de Caer Pelyn.
- Eirika: Vaya... Qué historia. ¿Y tú crees que yo...?
- Saleh: Sí. Te pareces a ella.
- Eirika: No creo... Cuando Grado invadió Renais, yo me quedé paralizada. No podía hacer nada. Si pude escapar, fue gracias a los sacrificios de los demás.
- Saleh: Pero has llegado hasta aquí gracias a tu fuerza, tu valentía y tu dignidad.
- Eirika: Maese Saleh...
- Saleh: Si alcanzas la victoria, la leyenda se hará realidad. Serás la Nada Kuya de nuestra era.
- Eirika: Entiendo... ¡Sí! Tengo una razón para luchar. Tengo algo que proteger. Lucho por el futuro. El furuto de Renais, el futuro de mi pueblo. Gracias, maese Saleh. Tus historias me dan energía para seguir luchando.
- Saleh: Me alegro.
- Eirika: Ojalá tu sabiduría nos acompañe en esa guerra.
- Saleh: Haré lo que pueda.


[Apoyo A]
- Eirika: ...
- Saleh: ... ¿Qué es lo que te preocupa, Eirika?
- Eirika: Maese Saleh. No es nada. Tenía la mente en otra parte... Se me había olvidado hasta la batalla... Lo siento.
- Saleh: No te preocupes. No te juzgaré por tus actos ni por tus pensamientos.
- Eirika: Gracias. ... Estaba acordándome de mi casa. Pensaba en la última vez que Renais estuvo en paz.
- Saleh: ...
- Eirika: Veía las montañas más bellas, los ríos más cristalinos... El olor de las flores silvestres. El cielo limpio y luminoso. Era antes de que la guerra lo marcase todo. Renais era un lugar precioso. Cada día había algo que hacer. Mi hermano y yo íbamos de caza con el príncipe Lyon. Yo preparaba la merienda y Ephraim se burlaba, pero Lyon era feliz. ... Echo de menos esos momentos.
- Saleh: Princesa Eirika... Te doy mi palabra de que volverás a ver un Renais así.
- Eirika: Maese Saleh... Eso espero. Pero antes, es imprescindible que nos concentremos en la batalla. Gracias, maese Saleh. Caer Pelyn también era un lugar precioso.
- Saleh: No tiene nada especial. Quizás por eso parece tenerlo todo.
- Eirika: No me había fijado en eso. Creo que sé lo que quieres decir.
- Saleh: Me alegro.
- Eirika: Cuando termine la guerra, quiero ir a visitarte a Caer Pelyn. Quiero conocer mejor tu tierra y tu cultura; el valega y Nada Kuya.
- Saleh: Serás bienvenida. Caer Pelyn y yo te recibiremos con los brazos abiertos.

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