Eirika / L'Arachel

[Apoyo C]
- L'Arachel: Buen día, princesa. ¡Es curioso que nos encontremos aquí y ahora! Sin duda, es la providencia.
- Eirika: L'Arachel, no es la providencia. Ni siquiera es una coincidencia. Habíamos quedado aquí para definir nuestra estrategia de lucha. Espera... No me digas que se te había olvidado.
- L'Arachel: ¿Habíamos quedado? Supongo que es porque no tengo tiempo que perder en detalles baladíes. Aun así, aquí estoy.
- Eirika: Sí. Ya lo veo.
- L'Arachel: De cualquier modo, providencia mediante o no, ¿no te parece asombroso? Una bella princesa viajando con una pandilla de harapientos así... Me lo podías haber dicho antes, ¿sabes?
- Eirika: Lo siento. La prudencia me obligaba a ocultar mi identidad.
- L'Arachel: Ahora ya no tienes por qué preocuparte. En realidad, creo que te descubrí desde el primer momento en que te vi. Me dije a mí misma: «Esta admirable mujer es sin ninguna duda de mi misma clase». Es muy difícil confundir a mi mente preclara.
- Eirika: Cielos. Qué impresionante.
- L'Arachel: Los nobles tenemos algo que es imposible ocultar. De hecho, estoy segura de que tú también percibiste algo especial en mí. El exquisito refinamiento y la gracia de mi presencia, por ejemplo.
- Eirika: Eh... Ejem... Mmm... Sí, sí, es cierto... Yo... La primera vez que te vi... me di cuenta de... De que no eras como los demás.
- L'Arachel: Exactamente. No soy como los demás. No habría sabido expresarlo mejor. Lo cierto es que es imposible viajar de incógnito hoy en día.


[Apoyo B]
- L'Arachel: ¡Toma! ¡Toma, toma, toma y toma!
- Eirika: ¿L'Arachel? ¿Qué estás haciendo?
- L'Arachel: ¡Entrenarme! Quiero estar preparada para cuando reaparezcan esos monstruos. Nunca se sabe cuándo pueden saltarnos al cuello. Si por mala suerte apareciesen y no tuviera ningún ataque mágico preparado... No dejaré que nada me sorprenda. ¡Usaré mi bastón para golpearles, si hace falta!
- Eirika: Ah... ¿No crees que eso puede ser un poco peligroso? Creo que deberías dejarlo. Si aparecen monstruos cuando yo esté cerca, te aseguro que acudiré en tu auxilio.
- L'Arachel: Eso no sería suficiente, Eirika. Ya sabes de lo que son capaces. Insisto. Quiero ser capaz de valerme por mí misma.
- Eirika: Siempre he querido preguntártelo, L'Arachel... ¿Por qué tienes esa obsesión con los monstruos?
- L'Arachel: Mis padres eran buenos. Quiero llegar a ser como ellos si puedo. Rausten, mi hogar, está muy cerca del Bosque Oscuro. Nos atacaron muy pronto. Mis padres se sacrificaron para defender a nuestro pueblo.
- Eirika: No lo sabía....
- L'Arachel: Ahora ya no están conmigo. Murieron cuando yo era un bebé, según me han contado. Ellos... entregaron sus vidas para proteger al pueblo indefenso.
- Eirika: Lo siento.
- L'Arachel: No estés triste. Yo no lo estaría. En realidad, es maravilloso que hayan entregado sus vidas luchando. Yo era tan pequeña que no recuerdo ni sus caras. Pero eso no impide que siga estando orgullosa de lo que hicieron.
- Eirika: ¿No te sientes triste por la pérdida?
- L'Arachel: ¡No! Para nada. ¿Por quién me tomas? No soy una debilucha.
- Eirika: Es cierto. Eres muy fuerte, L'Arachel.
- L'Arachel: Así es. Pero... ¿no te parece que tú también eres muy fuerte, Eirika? Tu padre murió en el castillo luchando contra las fuerzas de Grado. Tuvo una muerte noble. Fue un gran hombre. Estoy segura de que estás muy orgullosa de él.
- Eirika: ... Sí. No quiso rendirse para salvar su vida ante el inminente ataque de Grado. Sin embargo... Yo... Para mí seguiría siendo el mismo aunque hubiese huido. Aunque no fuese un rey valiente... Yo... sería más feliz si siguiese vivo.
- L'Arachel: Eirika... Te entiendo. Todos me hablan de la valentía de mis padres. De su honor... Nunca los conoceré. Nunca sabré si eso es cierto. Daría lo que fuese por haberlos visto... aunque fuese solo una vez.
- Eirika: L'Arachel...


[Apoyo A]
- L'Arachel: Eirika... Espera un momento.
- Eirika: ¿Qué ocurre, L'Arachel?
- L'Arachel: Quería decirte algo... sobre lo que estuvimos hablando antes. No quiero que tengas una idea equivocada. En realidad no me siento sola porque echo de menos a mis padres. No soy tan débil. Nunca he... llorado... al pensar en mis padres.
- Eirika: Ya lo sé, L'Arachel. Eres muy fuerte. Tenemos suerte de que estés con nosotros.
- L'Arachel: Espero que hayas pensado bien lo que me has dicho porque... Toma. Mira esto.
- Eirika: ¿Qué es?
- L'Arachel: Esta joya lleva en Rausten muchas generaciones. Es muy valiosa. Sería un honor para mí que... Me gustaría que la aceptases.
- Eirika: ¿Qué? ¡No, no podría! Es algo demasiado precioso como para aceptar...
- L'Arachel: Por favor, tómala. Es un regalo. Cógela. No aceptaré un no por respuesta.
- Eirika: L'Arachel... Gracias. La guardaré. Me gustaría poder hacerte un regalo a ti...
- L'Arachel: No necesito ningún regalo. Aunque... Cuando terminemos de luchar contra los monstruos... Invítame a Renais ¿Te parece un buen plan?
- Eirika: Sí..., claro. ¡Sí!
- L'Arachel: ¡Entonces estamos de acuerdo! Ahora espero que sobrevivas a todos los combates. No se te ocurra morirte. ¿De acuerdo?
- Eirika: Espero que las dos vivamos lo suficiente como para recordar estos momentos. Estoy segura de que cuando lo hagamos, nos sentiremos como las mejores amigas.

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