Eirika / Forde
[Apoyo C]
- Forde: Ah...
- Eirika: Forde, tienes muy buen aspecto hoy.
- Forde: Princesa. Sí. Intento no trabajar demasiado. Tú también pareces en forma. Menos por...
- Eirika: ¿Sí, Forde? ¿Qué pasa?
- Forde: Bueno..., es solo que... Princesa, ¿no crees que llevas la armadura demasiado... suelta?
- Eirika: ¿Cómo?
- Forde: Sí, demasiado suelta. La cintura está un poco..., eh..., descubierta, digamos. ¿No te preocupa que en medio de la batalla...?
- Eirika: ¿Se lavante así?
- Forde: ¡Ah! Oh... Eh... Estabas... de broma, ¿no? ¡Qué susto!
- Eirika: Lo siento. Eso debe haberte parecido poco digno de una doncella. En realidad me gusta llevar así la armadura. Facilita los movimientos. Creo que la libertad de movimientos es lo más importante en el combate.
- Forde: Claro, claro. Supongo que cada uno tiene sus preferencias. He llevado armadura durante muchos años.
- Eirika: Me lo puedo imaginar. Ahora que me fijo, se pueden ver todas las marcas de batalla.
- Forde: Lo cierto es que los caballeros suelen estar orgullosos de ellas. Esta coraza desgastada es lo único que tiene valor para mí... La única prueba física de que he luchado por mi rey y mi país.
- Eirika: Forde...
- Forde: Y bueno..., en mi caso... Algunas de estas marcas me las hice al caerme del caballo. Je, je... También están las que me hice al caerme del camastro con la armadura puesta. Que son bastantes, la verdad. Je, je...
- Eirika: Te quedaste con mi hermano cuando nos separamos, ¿no? Nunca te di las gracias por eso.
- Forde: Bah, no ha sido nada. En serio. En realidad, es posible que Ephraim me salvara más veces que yo a él.
- Eirika: No creo. Mi hermano se lanza a la batalla sin pensar en nada más. Al menos, estoy segura de que le ayudaste a no ser tan temerario. Os debo una. A ti y a Kyle.
- Forde: Princesa Eirika...
- Eirika: Forde, Renais te está agradecido. Ojalá que siempre estés con nosotros.
- Forde: A tu servicio, princesa.
[Apoyo B]
- Forde: ¡Princesa Eirika! Me alegro de verte.
- Eirika: Ah, Forde. Qué bien que estés luchando a mi lado otra vez. Si estoy aquí hoy, es gracias a tu habilidad.
- Forde: Bueno, yo creo que en esta lucha estamos todos muy unidos...
- Eirika: Sí. Ya no hay marcha atrás.
- Forde: Eso parece. Alteza, deja la lucha para nosotros los soldados. Aunque tuviera que enfrentarme a una lluvia de flechas, iría a salvarte.
- Eirika: Ja, ja... ¡Muchas gracias, señor caballero! Dime, Forde...
- Forde: ¿Sí?
- Eirika: ¿Qué harás cuando acabe la guerra?
- Forde: ¿Cuando se acabe la guerra? Mmm... Buena pregunta. Bueno... Supongo que tendré que volver a Renais... y echarme una buena siesta.
- Eirika: Sí que te iría bien a ti eso. ¿Y después?
- Forde: ¿Después? Supongo que volveré a dedicarme a la pintura.
- Eirika: ¿La pintura?
- Forde: Sí, princesa. Me gusta pintar. Intento que mi amor por la pintura pase desapercibido. Sin embargo, muchos de nosotros ya conocen mi secreto.
- Eirika: Me encantaría ver alguna de tus obras.
- Forde: Sería un honor para mí. Seguramente no valen nada, pero me siento halagado por tu interés.
- Eirika: Espero con impaciencia. Ah. Y...
- Forde: ¿Sí?
- Eirika: Te gustaría hacer... ¿Podrías hacerme un retrato?
- Forde: ¿Cómo?
- Eirika: ¿No quieres?
- Forde: ¡No! No es eso... Lo que ocurre es que no suelo hacer retratos.
- Eirika: Si es una molestia...
- Forde: ¿Molestia? ¡Ninguna molestia! Por mi princesa, estoy dispuesto a hacer lo que sea. ¡Será un placer!
- Eirika: Gracias, Forde.
[Apoyo A]
- Forde: Eirika.
- Eirika: Dime.
- Forde: Antes me preguntabas lo que haría cuando se acabe la guerra...
- Eirika: Lo recuerdo...
- Forde: Me gustaría saber lo que harás tú. ¿Qué harás después de la guerra?
- Eirika: ¿Yo?
- Forde: Sí.
- Eirika: Yo... ... Quiero devolver la paz y la felicidad a Renais.
- Forde: Princesa Eirika...
- Eirika: No basta con que la guerra termine... No será suficiente. No basta con que mi hermano sea rey. Eso no es suficiente para hacer un país próspero.
- Forde: ...
- Eirika: El pueblo se merece ser feliz. Gobernamos para él. No hay Renais sin el pueblo.
- Forde: Vivir felices y estar orgullosos de nuestro país... Devolverle la prosperidad al pueblo...
- Eirika: Sí. Eso es lo que quiero hacer ahora. Es una meta abstracta y poco precisa, pero...
- Forde: ¡A mí no me lo parece!
- Eirika: ¿En serio?
- Forde: Reconstruir un país no es tarea fácil. Lo que estás describiendo es un sueño muy bonito. Nunca me había sentido tan orgulloso de servir al reino de Renais.
- Eirika: Forde...
- Forde: ¡He tomado una decisión! Sé que he hecho un juramento... Quiero renovar mis votos. Quiero ayudarte a hacer que tu sueño se cumpla. Haré todo lo que me pidas... siempre que no requiera levantar objetos pesados.
- Eirika: Gracias... Te estoy muy agradecida, Forde. Ahora parece que la guerra no terminará nunca y el pueblo está muy preocupado. Pero gracias a la gente como tú, risueña ante la adversidad, pueden ser salvados.
- Forde: No, no. Estás exagerando. Lo que hago no tiene ningún mérito. Simplemente no puedo dejar que me desconcentren las preocupaciones. Tú si tienes mérito. Eres un ejemplo para muchos de nosotros.
- Eirika: ¿Yo? ¿Por qué?
- Forde: Si seguimos adelante, es gracias a ti. Tú y el príncipe estáis siempre con nosotros arriesgando vuestras vidas. Sois nuestros guías... Nos dais una razón para seguir luchando.
- Eirika: ¿Una razón... para seguir luchando?
- Forde: Sí... Devolver esa preciosa sonrisa a tu rostro.
- Eirika: ...
- Forde: Lucho para verte sonreír de nuevo y para que se te quite esa mirada tan triste. Si lo consigo, pintaré tu retrato con mucho gusto.
- Eirika: Forde...
- Forde: Hay que seguir así. Cada día estamos un poco más cerca del fin de la guerra. Un paso más cerca de que tu sueño se cumpla.
- Eirika: ¡Sí!