Syrene / Tana
[Apoyo C]
- Tana: ¡Syrene!
- Syrene: ¡Princesa Tana! La corte está muy alborotada. ¿Te has escapado y luchas con este grupo sin el consentimiento de tu padre, el rey?
- Tana: Siento haber causado tantos problemas, pero estoy bien.
- Syrene: Se me ha ordenado protegerte y asegurarme de que vuelvas sana y salva. Estaré a tu lado siempre. Seré tu guardaespaldas, princesa.
- Tana: Me alegro de que estés conmigo, Syrene. Estaba empezando a cansarme.
- Syrene: ¿Por qué, princesa?
- Tana: He leído la carta que mandó mi padre. ¡Les pide a todos que me protejan hasta la muerte! Los soldados se lo han tomado al pie de la letra y no me dejan sola ni un segundo. ¡Necesito un poco de intimidad!
- Syrene: Ja, ja, ja… No me extraña del rey Hayden. Se quedó muy triste cuando te fuiste. Estaba a punto de caer en la depresión.
- Tana: Ya lo sé. Me sentí un poco mal… Dime, Syrene; ¿no te recuerda esto a cuando éramos pequeñas? Cuando estaba contigo, me sentía como si tuviese una hermana mayor.
- Syrene: Esa fue la primera misión que me encomendaron al salir de la academia. Debía vigilarte. Era una gran responsabilidad para mí. Pero me lo pasaba bien. Te portabas siempre muy bien. Echo de menos esos días.
- Tana: Me puse muy triste cuando te hicieron jinete de pegaso. Ahora me alegro de ver que has llegado tan lejos. ¡Fíjate! Ahora estamos otra vez juntas, aunque sea en el campo de batalla. Podemos charlar del pasado, de Frelia y de mi padre.
- Syrene: Sí, me encantaría. ¿Volvemos al combate?
- Tana: Vale, pero quedamos para esta noche.
[Apoyo B]
- Tana: Hola, Syrene. Me encantó la charla que tuvimos la noche pasada.
- Syrene: Para mí también fue agradable. Me sorprendió ver lo que has madurado, princesa Tana. Has cambiado mucho.
- Tana: ¿De veras? Dime, ¿en qué he cambiado?
- Syrene: Estás más seria. La guerra te ha vuelto seria. No eres la princesa que recuerdo de mi juventud.
- Tana: Sé que mi infancia ha sido la de una princesa protegida y mimada. Sé que nunca he valorado las riquezas de que disponía. Cuando vi lo que la guerra había hecho al pueblo de Renais y de Frelia, sentí que debía hacer algo para cambiar las cosas. Además, tú me enseñaste algo que nunca olvidaré.
- Syrene: ¿Sí?
- Tana: Así es. Tu fuerza y tu orgullo de jinete de pegaso. Tu bondad y tu amabilidad como ser humano. Siempre he intentado seguir tu ejemplo, Syrene.
- Syrene: Es un honor haber tenido tanta influencia en ti. Eres una buena princesa. Para mí es un placer servir a la casa real de Frelia.
- Tana: Pero me gustaría que me enseñaras otra cosa.
- Syrene: Haré lo que pueda.
- Tana: Me gustaría aprender a… cocinar.
- Syrene: Conozco alguna receta tradicional freliana, pero no soy una experta… ¡Será un placer enseñarte lo poco que sé!
- Tana: ¡Gracias! Cuando vuelva a Frelia después de la guerra, cocinaré un plato delicioso para que mis padres me perdonen por escaparme.
- Syrene: Seguro que se sorprenden de lo mucho que has madurado. Estarán orgullosos. Seguro que te perdonarán.
- Tana: Algunas veces lo dudo… Espero que me perdonen.
- Syrene: Claro que te perdonarán. Están furiosos porque están preocupados. Si vuelves sana y salva, se sentirán tan aliviados que se les olvidará el enfado.
- Tana: Tienes razón… Gracias, Syrene. Pero seguro que agradecen una buena comida.
- Syrene: Seguro, princesa. Te enseñaré todo lo que sé sobre la cocina tradicional.
[Apoyo A]
- Syrene: El plato que hiciste anoche estaba delicioso. Me lo dijeron los soldados.
- Tana: ¿De verdad? ¿Hablaban de mi plato? Estaba muy nerviosa.
- Syrene: Has aprendido mucho. Ya sabes lo imprescindible sobre la cocina freliana. Estoy impaciente por ver cómo reaccionarán tus padres el día que prueben tus platos. Cuídate, princesa.
- Tana: Tú también, Syrene. Tu obligación es protegerme, ¿no? ¡Quiero que cumplas con tu deber y que vuelvas conmigo a Frelia cuando todo esto acabe!
- Syrene: Haré lo que pueda. El campo de batalla es un lugar muy peligroso, princesa. Si me ocurriese algo, me gustaría que volvieras a casa.
- Tana: Syrene… Eres una verdadera hermana para mí. Siempre te he admirado. Ya me has enseñado mucho y todavía puedo aprender mucho más de ti… Así que no puedes morir. Volverás a Frelia conmigo. Pase lo que pase.
- Syrene: Princesa Tana… Nunca te abandonaré, princesa, pero si me ocurriese algo… Si por desgracia… muriera, lo haría feliz sabiendo que estás a salvo. No dejes que muera en vano. Prométeme que volverás a Frelia si me pasa algo.
- Tana: Volveré. Te lo prometo. Pero tú prométeme… Prométeme que harás todo lo que puedas por volver a casa conmigo.
- Syrene: Prometido, Tana. Volveremos juntas a Frelia.