»» Introducción
Eirika domina sus sentimientos y continua en la búsqueda de su hermano. El grupo deja atrás Serafew y se adentra en tierras de Grado. De aquí en adelante, pisarán territorio enemigo. Para evitar riesgos innecesarios, Eirika y compañía atraviesan una región de Grado poco poblada. Sin embargo, alguien ya está observando sus desplazamientos...
» Escena de apertura
- Riev: Dime... Conoces el paradero de Eirika, ¿no es así?
- Novala: Sí. Algunos de mis hombres la siguieron hasta Serafew. Eirika y los suyos pasarán por aquí. La emboscada está preparada. No podrán escapar. Están atrapados. Ja, ja, ja...
- Riev: Muy bien, el condenado Valter se alegrará. La princesa Eirika... He oído que tiene recursos. Dicen que su paladín aguantó la lanza de Valter... Dime, Novala, ¿estás seguro de que puedes ocuparte de esto?
- Novala: No te preocupes. Está todo bajo control. He traído algo desde Renais que va a sernos útil. No podrán ofrecer resistencia. Ja, ja, ja...
- Riev: Je, je, je... Espero que tengas razón. Muy bien. Haz lo que debas. Yo debo volver a la capital.
- Novala: ¿No te quedas para disfrutar de la captura de Eirika?
- Riev: A diferencia de otros que conozco, yo no pierdo el tiempo con bobadas. Tengo mucho que hacer para el emperador. Una montaña de tareas me esperan. Mi tiempo es demasiado precioso como para perderlo con esa princesita. Prefiero delegar detalles en siervos... como tú.
- Novala: Por supuesto... Entonces..., buen viaje.
*Riev se va*
- Novala: Mmm... Maldito viejo. Si te hubieras quedado habrías aprendido algo. Atraparé a la princesa y te arrebataré el puesto. Morirás olvidado y yo disfrutaré de cada instante.
*Llegan Eirika y Seth a las Llanuras y son interceptados por Novala y un Renaisieño*
- Novala: Ja, ja, ja... ¡Princesa Eirika de Renais! Acepta tu destino. ¡No puedes huir!
- Eirika: ¡¿Qué?! ¿Quién eres? ¿De dónde...? ¿De dónde vienes?
- Novala: Eres tan bella como dicen... y llevas el brazalete. Empecemos por ahí, pues. ¿Me das esa preciosa baratija?
- Seth: ¡Eh!
- Eirika: Mi brazalete... ¿Por qué lo quieres?
- Novala: Yo no. Lo quiere el emperador. Con eso me basta. En cuanto se lo entregue me hará general y seré famoso. Venga, dámelo. Hazlo rápido y te dejaré vivir.
- Seth: Princesa Eirika, no lo hagáis.
- Eirika: Claro que no.
- Novala: Si obedeces, no sufrirás. Habéis recorrido todo este camino para ayudar a Ephraim, ¿no es cierto? Vano esfuerzo. El príncipe cayó ante el poder del imperio. Ahora mismo está encerrado en Renvall y espera su ejecución.
- Eirika: ¡¿Mi hermano?! ¡Mientes! Un gusano como tú no podría detener a Ephraim.
- Novala: Bah. Discutir contigo no cambiará los hechos. Ephraim ha sido derrotado por el ejército de Grado.
- Eirika: ...
- Novala: No cederás nunca, ¿verdad? Muy bien. Traed a la niña.
*Aparece una niña cerca de Novala*
- Niña: A... Auxilio...
- Eirika: ¡Ah!
- Novala: ¿Te suena? Es una súbdita de tu querido Renais. ¡Dame el brazalete! ¡Dámelo, o mato a la niña!
- Eirika: Por favor... Tu ganas. Dame tu palabra de que no le harás daño.
- Seth: Princesa, deteneos. Ese brazalete...
- Eirika: No vale la vida de una niña. Perdóname, Seth.
- Novala: Sí... ¡Este es! Y ahora las armas. ¡Entregadlas!
- Seth: No. Entregar las armas sería un suicidio. Nos pides demasiado.
- Novala: Veo que los años de paz y prosperidad no han aletargado tus reflejos, paladín. Bueno, mi rehén ya no me sirve para nada, entonces, ¿no? Vaya. Espera... Se me ocurre una idea. ¿Conocéis las arañas de las montañas que plagan en esta región? Seguro que agradecerían un trozo de carne fresca... ¿no os parece?
- Eirika: No serás capaz...
- Niña: ¡Nooo!
- Novala: ¡Ja, ja! ¡Qué gran espectáculo! ¡Estos campesinos maldecirán el día en que nacieron en Renais!
- Eirika: Pero... ¿Por qué...? ¿Por qué haces algo así?
- Novala: ¡Esto es la guerra! ¡No hay reglas! ¡En la guerra vale todo! ¡Todo! Y vosotros, perros de Renais, habéis perdido. Vuestras pataletas...
- Eirika: Basta. Cállate.
- Novala: Que... ¿Qué?
- Eirika: No... El pueblo de Renais ha sido siempre fiel a la alianza con Grado. Nos habéis invadido sin piedad y arrasáis nuestras tierras. Matasteis a mi padre... Me esfuerzo por no odiar a Grado ni a su gente. Si me dejara llevar por el odio, perderíamos todo lo que nos queda. No quiero odiar. Quiero ver el día en que nuestros países vivan en paz. Sin embargo... Si este es el verdadero rostro de Grado... Si podéis eliminar Renais sin piedad ni remordimientos... Entonces, no hay sitio en mi corazón para el perdón.
- Novala: ¡Insolente! ¿Quieres salvar a los tuyos con palabras? No servirán de nada. Tu pueblo morirá y tú también.
*Novala se teletransporta llevándose a la niña consigo hasta otro punto del mapa*
- Novala: ¡Ja, ja, ja! ¡Si buscas a un culpable, acordaos de vuestra princesa!
- Niña: ¡Socorro!
- Novala: ¡Chillad! ¡Gritad! ¡Ja, ja, ja!
*Los Renaisieños son teletransportados a otro punto del mapa*
- Niña: ¿Nos van a comer?
- Chica: No nos pasará nada. No te preocupes.
- Chico: ...
*Regresando al punto de Eirika y Seth*
- Eirika: ¡Vamos, Seth! ¡Tenemos que salvar a esa niña!
- Seth: Tranquilizaos, alteza. Es una trampa. Ha bajado una niebla muy espesa. Sería actuar a ciegas. Estoy seguro de que hay unidades enemigas preparadas para atacar.
- Eirika: Lo sé, pero debemos apresurarnos. No podemos abandonar a esa pobre gente.
- Colm: Je, estaba de que algún día me necesitarías... Los... amigos de lo ajeno... tenemos muy buena vista. Yo voy adelante.
- Eirika: ¿Sí? De acuerdo, Colm. Te seguimos. ¡En marcha!
[Tutorial]
Ha bajado la niebla. La niebla limita tu misión y hace que no veas las posiciones enemigas. No querrás descubrir que estás rodeado de repente, así que ten cuidado. Los ladrones ven mucho mejor que otras unidades, así que son útiles en la niebla. Si ves que hay problemas de visibilidad, mete ladrones en tu equipo. Si no tienes ladrones, puedes ampliar tu campo de visión con antorchas. La visibilidad es vital. Con ladrones, antorchas y otros objetos, te aseguras un buen campo de visión.
» Preparación.
» Comienza la misión
*Al terminar el turno 6, un Maal sale desde una montaña*
- Niña: Aah... ¡Arañas! ¡Nooooo! ¡Vete! ¿Hay alguien? ¡Socorro!
*Al terminar el turno 7, cuando el Maal se acerca*
- Niña: ¡Noooooo!
NOTA: Al parecer los diálogos de la niña van variando en diferentes partidas.
[Al entrar a la única villa]
- Niño: Me han dicho que hay arañas gigantes en las montañas del este. También me han dicho que son venenosas; por eso tengo antídotos... Los antídotos son geniales. No tienes que preocuparte por el veneno. Llévate uno de estos. Seguro que te viene bien. Puede que te coman, pero ¡nunca podrán envenenarte!
[Al enfrentar a Novala]
- Novala: No puede ser... ¡Han llegado hasta aquí! Grrr... ¡¿Es que tengo que ocuparme yo de todo!?
[Y al morir Novala]
- Novala: Aah... Es el... fin. Sin fama... ni gloria...
» Al acabar la misión
*Si salvas a todos los Renaisieños*
- Niña: ...
- Eirika: Estáis a salvo.
- Niña: Ah... ¡Aaaah! ¡Qué miedo! He pasado mucho miedo.
- Chica: Gracias. Nos habéis salvado. Esto es una muestra de agradecimiento... Muchas gracias.
*Tienes: C de orión*
- Seth: El rey Vari... Me pidió que no os hablara de esto hasta que llegase el momento. Todo lo que ha pasado... La invasión de Vigarde... Tengo que contároslo todo, princesa Eirika. ¿Estáis preparada para oír el secreto del brazalete?
- Eirika: Sí...
- Seth: Como ya sabéis, princesa..., en Renais, se encuentra una de las Piedras Sagradas.
- Eirika: Lo sé. Está en el templo. Nos protege del mal.
- Seth: Si, así es. Pero la piedra del templo es una imitación de la verdadera. La piedra de Renais está debajo del castillo. Para llegar a ella hace falta deshacer una red de encantamientos.
- Eirika: ¿Qué? ¿Eso es cierto?
- Seth: Sí. Me lo contó el rey Vari. La piedra sagrada posee poderes que van más allá de nuestro entendimiento. Los antiguos reyes de Renais decidieron ocultarla. Temían que alguien usara su poder para fines egoístas y malvados. Las llaves para acceder a la piedra son... los brazaletes... Los mismo que lleváis vos y el príncipe Ephraim.
- Eirika: ¿Los brazaletes? ¿Por qué nunca nos dijo nada mi padre?
- Seth: <<Que nadie sepa nada de los brazaletes. Díselo solo en caso de gran peligro.>> Estas fueron las órdenes de Vari. El príncipe Ephraim tampoco conoce el secreto de su brazalete. El rey temía que os ocurriese alguna desgracia por saber la verdad. Por eso me pidió que os la contara llegado el momento.
- Eirika: Los brazaletes son muy importantes...
- Seth: Sí. Y somos los únicos que conocemos el secreto de la piedra de Renais. Al menos eso creía. Pero...
- Eirika: Grado ha dejado bien claro que busca los brazaletes.
- Seth: Sí, eso es evidente... No sé cómo, pero el emperador Vigarde conoce el secreto. Ahora sus soldados buscan los brazaletes, aunque seguimos sin saber con qué fin.
- Eirika: Quiere acceder a la piedra sagrada y destruirla...
- Seth: Es posible.
- Eirika: Eso significa que mi hermano... Su brazalete...
- Seth: Si ha sido capturado, puede que ya tengan su brazalete, y entonces...
- Eirika: Ephraim...
- Seth: Alteza, lo que decía Novala puede ser cierto. Hay que llegar hasta Ephraim. A esta hora, los soldados que huyeron ya habrán informado de nuestra posición. Si el príncipe está preso en Renvall... Me temo que será ejecutado en cuanto sepan que estamos cerca.
- Eirika: Tienes razón. No perdamos más tiempo. ¡Corramos a Renvall! ¡Hay que salvar a mi hermano!