Capitulo 13: El viento que nos guía

» Conversaciones de la base
[Joven] **
- Daniel: ¿Comandante, cómo estas? Mirando fijamente el mar, por lo que veo...
- Ike: Te conozco... ¿tu eres Jorge verdad? Tu haces armas para nosotros.
- Daniel: No. No soy jorge. Soy su hermano gemelo. Bien, mi gemelo tiene el pelo rubio como vera. Mi nombre es Daniel. Simplemente recuerde que tengo pelo castaño y Jorge es rubio, así entenderá.
- Ike: Pelo castaño, Daniel, y armas... el pelo Rubio, Jorge, y artículos... creo que lo recordare.
- Daniel: Fantástico. Dígame, ¿puedo hacerle una pequeña pregunta? Eres un experto en batalla, verdad? ¿Has luchado mucho?
- Ike: Bastante, sí. ¿Cuál es?
- Daniel: Vea esto. Digamos que hay dos barcos. Y supone que hay tablones que conectan las naves a tres puntos diferentes.
- Ike: Bien. Estoy imaginándomelo.
- Daniel: Ahora entonces, los soldados de una nave están a punto de atacar el otro. Imagine que el lado que defiende tiene menos soldados. Si ellos quieren tener una defensa sólida, que pueden hacer?
- Ike: Parece bastante claro para mi. Posicionar a los soldados con la mejor defensa en los tablones como caballeros o paladines.
- Daniel: Ya veo. ¡Sostener al enemigo usando a sus aliados para bloquear los puntos de cruce primarios!
- Ike: Entonces, querría tener detrás de esos soldados a unidades con hachas, lanzas o magia y para atacar de manera mas segura.. Se podría hacer mucho daño sin mucho riesgo.
- Daniel: Parece un buen plan pero ...no crees que es demasiado peligroso para los soldados que defienden los puentes.
- Ike: Deberás sanarlos amenudo, obviamente, pero debe haber una manera para reducir el daño.
- Daniel: Es un trecho, ¿pero qué si no los hago atacar? De esa manera, ¡No tendrán riesgos de conseguir contraataques!
- Ike: Mmm... Ésa no es una mala idea.
- Daniel: ¡Grande! Gracias. Me dio algunas buenas ideas.
- Ike: ¿Ideas? ¿Para que?
- Daniel: Oh, mi hermano y yo hemos estado jugando un juego de guerra. He perdido cuatro veces seguidas.
- Ike: ¿Un juego de guerra?
- Daniel: Te dejaremos participar si tienes un pergamino y pluma. Ven si tienes curiosidad. Nos vemos.
*Sale de Daniel*
- Ike: Quizá no debí ser tan serio con el...


[La mujer] **

- Aimee: ¡Bien, bien! ¡Si es nuestro comandante! ¿Qué lo trae aquí abajo?
- Ike: Solo estaba de camino a la cubierta.
- Aimee: Oh, ya veo. Es una pena. Tenía una historia que compartir con usted.
- Ike: ¿Una historia?
- Aimee: Mmm mmm. Es sacar. ¿Interesado?
- Ike: Bien... no la verdad.
- Aimee: ¡Oh, eres tan rudo! ¡Y después de que fuiste tan dulce el otro día!
- Ike: ¿De que estas hablando?
- Aimee: Cuando esos cuervos atacaron... quería ver lo que hacían, por eso me escondí arriba para ver. Había oído que ellos podían volar, ¡pero nunca pensé que ellos podían volar! ¡Entonces vi que uno estaba apunto de atacarlo y sin poder hacer nada! Solo grite, "¡Comandante, ten cuidado!"
- Ike: Esa vez escuche un raro chillido,¿Fuiste tu?
- Aimee: Y después de oír mi dulce expresión, Comandante, usted se dio la vuelta y ¡derrumbo a ese cuervo! Me dio miedo.
- Ike: No realmente. Él estaba exhausto de la batalla. Apenas podría moverse.
- Aimee: ¡Y después nuestras miradas se cruzaron, con mi joven y fuerte comandante!
- Ike: ¿Es por eso qué su mano se queda en mi equipamiento cuando me lo entregas?
- Aimee: ¡Oh, no! ¿He sido ...muy obvia?
- Ike: A lo mejor debería enviar a otro a buscar nuestro equipo de ahora en adelante...
*Sale de Ike*
- Aimee: Mmm. ¿Se avergüenza, no es así? ¡Es tan lindo cuando se hace el tímido! Pero una vez que pongo mi vista en un hombre, nunca le permito escapar. Recuerda eso.


[Jill] *

- Ike: Eh.
- Jill: ¿Qué quieres?
- Ike: ¿Hay alguna razón por la que permanezcas en el barco? Los cuervos se han ido. La tregua ya termino ¿no crees?
- Jill: ...Es mi deber. Como un soldado de Daein, no puedo permitir que la princesa de Crimea y su grupo de mercenarios vallan libres donde quieran.
- Ike: Si quieres pelear, estas es el camino correcto. ¿Piensas que puedes ganarnos tu sola? Porque si quieres conseguir a tus amigos, no te detendré si quieres dejar el barco.
- Jill: Mirándolos luchar contra esos cuervos como una banda de ratas callejeras con ramitas, no son rivales para mi. Pero aun si quisiera dejar este barco, la tierra está demasiado lejos para mí.
- Ike: No tiene sentido. De vez en cuando puedo ver tierra a la distancia, y pensé que podrías llegar a cualquier parte con tu wyvern.
- Jill: Ningún wyvern podría volar esa distancia sin descansar, y estas islas están llenas de escoria mitad-bestia. Aun cuando quisiera no podría dejar este barco.
- Ike: Entonces me pregunto, ¿por qué nos seguiste si sabias eso?
- Jill: Quise ser reconocida... ganar fama. Un soldado tiene solo una oportunidad para...
- Ike: Y aun asilos soldados desprecian a los mercenarios. Por lo menos nosotros luchamos por algo real. Hay algunos soldados tontos en este mundo.
- Jill: ...
- Ike: No me dejas ninguna opción. Te llevare hasta Begnion.
- Jill: ...
- Ike: Pero si te quedas en este barco, no digas mas la palabra mitad-bestia. Si lo haces yo mismo te saco a patadas del barco.
- Jill: B-bien...
- Ike: ...
*Sale Ike*
- Jill: ...


[Tres Hermanos] ***

- Boyd: Simplemente digo que tiene que haber algo mas que podamos hacer.
- Oscar: Boyd... esto no tiene sentido. Entiendo tu entusiasmo para ayudar a Ike, pero intenta explicarnos lo que quieres hacer... Nosotros no podemos hacer nada hasta que no sepamos lo que quieres hacer.
- Boyd: Eres impaciente, Oscar. Solo estaba diciendo, ¿bien?
- Oscar: ¿Impaciente? ¿Me estas llamando impaciente? Tu eres el impaciente¡apenas te molestan y te pones tu armadura!
- Boyd: No, no, no. Escuchen, pienso que debemos hacer un ataque asesino, ¡algo que sólo nosotros podemos hacer!
- Rolf: ¿¡Un ataque imparable!? Eso suena bien...
- Boyd: ¿Verdad? ¡Me alegro que te guste, pequeñito!
- Rolf: ¡No me llames pequeñito!
- Oscar: Es un gran plan, pero no nos has explicado como sera este supuesto ataque. ¿Cómo lo haremos?
- Boyd: Eh, tengo una idea. Es tu trabajo ver los detalles. Puedes hacerlo verdad, Oscar.
- Oscar: Boyd, este plan suena... Oh, hermanitos... ¿Cómo lo hago?
- Rolf: ¡Permítanme hacerlo! ¡Pensaré en grande!
- Boyd: De ninguna manera. Olvídate de eso. Es demasiado para tu cerebro pequeñín.
- Rolf: ¡Ya te dije, no me llames así!
*Ike está escuchando*
- Ike: No pueden admitirlo, pero ellos son muy cercanos.


» Al salir de la base

- Nasir: Ike, hay alguien aquí que dice ser un enviado de la teocracia de Begnion. Pregunta si la princesa de Crimea esta a bordo... ¿que harás?
- Ike: ¿Un enviado de Begnion? ¿Cómo supo sobre este barco?
- Nasir: Mmm... Quizás hablo con el rey de Gallia... por otro lado, éste es Begnion del que nosotros estamos hablando. Imagino que tienen espías en cada esquina del continente. Quizás uno de esos espías es la fuente de su información.
- Ike: No se sorprendió al saber de la princesa Elincia, ¿verdad?
- Soren: No, pero es sumamente raro que Begnion envié a alguien de ellos a encontrase con una princesa que ni siquiera conocen.
- Ike: ¿Qué quieres decir?
- Soren: Es una cuestión complicada. Como ves, el enviado es esencialmente un extensión de la emperatriz. Crimea y Daein fueron una vez parte de Begnion. Ambas naciones sólo se han liberado recientemente de la teocracia. No entiendo por qué la emperatriz sería tan cortes con una nación mas baja que la de ella. Seguro planean algo.
- Nasir: ¿Mas baja que ella? ¿Es algo severo, no crees?
- Soren: Severo, quizás, pero es verdad. ¿Crees que diciendolo con palabras dulces ocultara su verdadera intención?
- Ike: Soren, creo que debes cuidar tus palabras.
- Soren: Intentaré ser más diplomático.
- Elincia: Ike, Nasir. No tienen ninguna necesidad de retar a Soren. Sus palabras son justas. No me hacen ningún daño.
- Nasir: Me alegra oír eso, Princesa, pero él debe mostrar sus modales.
- Soren: ...
- Ike: Ver como reaccionaremos con este enviado ahora es un problema. ¿Princesa, la veras y oirás su mensaje?
- Elincia: Creo que debo. No ganamos nada negando verla. Permítanos pasar al invitado.


- Tanith: Princesa Elincia de Crimea, creo...
- Elincia: Sí.
- Tanith: Es un honor para mi encontrarla. Mi nombre es Tanith. Soy la comandante oficial de la guardia santa de Begnion.
- Elincia: Me pregunto qué querrá Begnion de mí, ¿porque enviarían a una guardia para saludarme?
- Tanith: La apóstol averiguado de usted, Princesa Elincia, y ella ha venido hasta aquí para encontrarse personalmente con usted. Mi deber es llevarla con ella ahora.
- Elincia: ¿La apóstol? Que quiere verme--Ciertamente creo que la apóstol tiene cosas mas interesantes que hacer que...
- Tanith: ¿Me acompañará?
- Elincia: Supongo que yo...
- Ike: Somos las escoltas de la princesa, y nosotros iremos con ella. Espero que entienda.
- Tanith: Por supuesto.
- Elincia: Entonces sí, iré con usted. Gracias.

*Entran las Jinetes Pegaso*

- Jinete pegaso: Malas noticias, señora. Hemos visto a laguz cerca de la posicion de la apóstol. Aves humanas. Cuervos, probablemente.
- Tanith: ¡Mmph! Los hemos visto antes. Imaginan que pueden robar cualquier nave, pero son simples ladrones después de todo. La Comandante Sigrun está con la apóstol, y tomará las medidas correspondientes. Permanezcan tranquilos.
- Jinete pegaso: Yo ...la verdad es que, tengo miedo de que no estamos bastante seguras donde esta la apóstol.
- Tanith: ¿Qué!? Han secuestrado a la apóstol!?
- Jinete pegaso: ¡No, no! ...lo que la comandante dijo, es que la apóstol estaba impaciente y tuvo otro de sus.... malos momentos. Pregunte en los puertos, y efectivamente, uno de los estibadores, puso la vela sin nosotros.
- Tanith: ¿Qué!? Dónde estaban sus sirvientes? ¿Qué estaba haciendo sin sus guardias? ¿Por qué no se quedo donde estaba? ¡Le he dicho muchas veces que los puertos de aquí están llenos de bandidos y esos cuervos piratas! ...Bien. ¿Dónde esta ahora?
- Jinete pegaso: El viento es pobre hoy, creo que su barco no esta demasiado lejos de nosotros. Vine aquí tan rápidamente como pude.
- Tanith: Entendido. Nos moveremos inmediatamente.

*Sale jinete pegaso*

- Elincia: Excúseme, ¿pero pasa algo?
- Tanith: Su Alteza, debo disculparme, pero algo urgente ha ocurrido, y debo asistir inmediatamente. Volveré después por usted. ¡Espere mi regreso!

*Sale de Tanith*

- Ike: ¿Donde fueron todos?
- Titania: Juzgando por su expresión, diría que algo le ha pasado a la persona que esta protegiendo.
- Mist: ¿Piensan que ese barco de ahí este involucrado? Todos volaron en esa dirección.
- Ike: En ese caso, comprendo el miedo de las jinetes pegasos... Están bajo ataque. ¿Hablaron de los cuervos verdad?
- Soren: ¿Por qué no vamos y les prestamos ayuda?
- Ike: ¿Estas bien, Soren? No es tu estilo ayudar a cualquiera.
- Soren: Es una gran oportunidad de poner a la emperatriz en nuestra deuda. ¿Seríamos necios si dejáramos pasar esta oportunidad?
- Ike: Sabia que tramabas algo. ¿Qué quiere hacer tu, Titania?
- Titania: No apruebo las motivaciones de Soren, pero estoy de acuerdo en que nosotros debemos ayudar.
- Ike: Bien, entonces eso es lo que haremos. Es lo mejor ¿cierto princesa?
- Elincia: Está haciendo lo correcto. Yo trataría detenerlos. Se que esos piratas no están a favor de ningún lado. Denle... ¡una gran paliza!
- Ike: Huh... ¿estas empezando a parecerte a nosotros? Bien ¡entonces, ¡vamos!


[Costa de Begnion]

- Tanith: ¡Uf! ¡No importa cuántos derrotemos, siempre habrán mas que ataquen! Y no sólo esos cuervos de Kilvas, también--hay beorc. ¿Qué hacen aquí!?
- Ike: ¿Necesitan un poco de ayuda?
- Tanith: ¡Tu! ¿eres la escolta de la princesa?
- Ike: Sí. La princesa pidió que viniéremos en su ayuda. ¿Nos podemos unir a la lucha?
- Tanith: Lo apreciaría mucho. Nos encargaremos de los cuervos de la bahía. Entretanto, porque no te mueves hasta el barco. La gran nave es nuestra. No estoy segura de quien pertenece el barco pequeño. Hay soldados humanos a bordo, pero si están en esta parte del mar, deben ser piratas. ¡Acabalos!
- Ike: Bien. ¡Nos encargaremos de ellos!

- Soldado: ¿De dónde salieron esos guardias pegasos? Entre esos cuervos y el los piratas, estamos acorralados! Es sólo cuestión de tiempo antes de que estemos perdidos
- Astrid: Lucharé, también.
- Soldado: ¿U-usted... Usted es uno de los pasajeros de la Casa Damiell, verdad? ¡No puedo permitir que se cause semejante daño!
- Astrid: Una vez fuí un caballero de Begnion, aunque fue por poco tiempo... no entorpeceré su camino.
- Soldado: No, yo no puedo--
- Astrid: ¿Debemos defender a la apóstol, verdad? No nos podemos dar el lujo de decidir que hacer. Venga, nosotros debemos prepararnos. ¡El enemigo está llegando!
- Soldado: Tiene razón. Necesitamos luchadores capaces. Acepte mis disculpas, y gracias por su ayuda.
- Gatrie: ¡Señorita Astrid! ¡Permítame servir como su escudo!
- Astrid: Gatrie... siento involucrarte en esto, también...
- Gatrie: ¡Oh, por favor! Esto no es nada. ¡Yo estoy bien! ¡Antes de que me contratara como su guardia personal era un mercenario! Puedo manejar a todos estos soldados yo solo. Esto no es nada.
- Astrid: ¿Es cierto? Su confianza es impresionante, por no decir otra cosa...
- Gatrie: ¡Je je je! Bien ...¡Confíe en mi! ¡Mi confianza esta con mis armas! ¡Estoy listo para luchar!

*Ike y su tripulación abordan el barco*

- Soldado: ¡Oh, no! ¡¿Hay más de ellos!? ¡Estamos condenados!
- Soldado: ¡No, no entren en pánico! ¡Debemos proteger a la apóstol no importa lo que pase! ¡Escuchen escorias piratas! ¡Puede arrinconarnos, pero nosotros no nos rendiremos!
- Ike: ¡Espera, espera! No se confundan. ¡Nosotros estamos aquí para ayudarlos! Nosotros somos sus refuerzos. La comandante y la general de los guardias santos nos pidieron que los ayudáramos.
- Soldado: ¡Oh! ¿Lo envió la comandante Tanith? ¡Nos salvamos! La apóstol se encuentra refugiada en su camarote. Hasta que los guardias santos no lleguen, necesitamos que defiendan la entrada a los camarotes del barco.
- Ike: ¡Entendido! ¡estamos listos!


» Durante la batalla

- Naesala: Díme, ¿son útiles mis soldados?
- Norris: ¡R-rey Kilvas!
- Naesala: ¿Qué? ¿No estas feliz de verme?
- Norris: ¡Grrr... Mire este enredo! Le pague dinero para arrinconar el barco y capturar a la princesa de crimea primero. Y no va como lo planeado. ¡Y ahora estamos siendo atacados por una escuadra de Jinetes pegasus! ¡No nos estamos llevando nada! ¡Nos hemos despojado de nuestra armadura, así no deberían tener ni una pista de quienes somos! ¡¿Por qué están atacándonos entonces?!
- Naesala: ¿No supiste? Esta es una nave de Begnion, la que está atacando.
- Norris: ¡¿Qué?! Esto es ¿...un barco de Begnion? ¡Pero uno de tus hombres cerebro de pájaro me dijo que la princesa estaba en este barco!
- Naesala: Llámelo un poco de mala comunicación... Uno de esos infortunios pasan ahora y siempre.
- Norris: ¡Tu me engañaste... Rey Kilvas! ¡No me sorprendería pensar que habías planeado esto desde el inicio!
- Naesala: ¡Con esas palabras! Me hieren Yo no te mentiría de esa forma. Y como prueba traigo buenas noticias. El barco que esta junto al nuestro es donde se encuentra la princesa.
- Norris: Oh... Pero a menos que podamos penetrar las líneas de Begnion, no hay nada que hacer...
- Naesala: ¿Quieres ayuda?
- Norris: ¿Y cuanto me costara esta vez?
- Naesala: Aprende rápidamente, mi amigo. Veamos, recibirías mi propia ayuda, si nos pagas el doble, no mejor el triple.
- Norris: ¡Absurdo! Tanto oro... de donde lo sacaría...
- Naesala: Creo que es mejor discutir lo del pago después. Por supuesto, eso hace que me plantee la pregunta de interés...
- Norris: ¡Sal de mi vista! ¡No buscaría tu ayuda aun si el mundo se estuviera quemando por completo!
- Naesala: Muy bien, no tenemos nada mas que discutir. Llámame si cambias de opinión. Estaré buscando un buen lugar para observar el espectáculo.
- Norris: ¡Maldito! ¡no eres mejor mejor que ni tus primos bestia!


[Al hablarle a Astrid con Ike]

- Ike: ¿Estas bien?
- Astrid: ¿Quién eres?
- Ike: Mi nombre es Ike. Soy de los Mercenarios de Greil. Vine a defender este barco y a la apóstol.
- Astrid: ¿Es eso? Soy Astrid, de la Casa Damiell.
- Ike: ¿Sangre azul, heh? Bien, a menos que sepas usar espadas, lo mejor es que te escondas en los camarotes.
- Astrid: No haré tal cosa. Entrené una vez con caballeros. Puede que sea de nacimiento noble ...pero conozco algo de la batalla. Yo puedo luchar.
- Ike: Bien, si usted puede luchar, necesitaremos tu ayuda. Trabajemos juntos. ¿Que piensas, estas de acuerdo?
- Astrid: De acuerdo, es mejor que estar escondida.


[Al hablarle a Gatrie con Astrid]

- Astrid: Gatrie...
- Gatrie: ¡Señorita Astrid! ¿Estas bien?
- Astrid: ¿Qué dices? Estoy bien. ¿Por qué lo preguntas?
- Gatrie: La vi hablar con ese chico rudo de pelo azul ¿...que fue lo que le dijo? ¿Fue muy rudo con usted? ¿Le dijo que corriera por su seguridad mientras el lucha por su honor?
- Astrid: ...Algo parecido, sí.
- Gatrie: ¡Oh, es un necio! ¡Él nunca aprenderá! ¡Usted ya tiene un guardia personal insuperable--yo! Tendré que recordárselo más tarde.
- Astrid: ¿Conoce a una persona llamada Ike?
- Gatrie: Es el hijo de un hombre al que tuve el honor de servir. No es una mala persona, de todos modos. Pero no tiene modales...
- Astrid: Ya veo. Bien, él parecía más involucrado que rudo. Cuando le dije que prefería luchar, pareció entender.
- Gatrie: Hm... Oh. ¡Oh, por supuesto! ¡Ya entiendo! Que tonto soy. ¿Dice que no fue rudo? ¡Debí suponer que mi presencia habría cambiado al muchacho para mejor! ¡Soy el modelo ideal a seguir!

- Naesala: Esos humanos se toman las cosas demasiado enserio. Es como si ser obstinados fuera su estilo de vida. ¿Esos tontos no dejaron que me hiciera cargo? Y ahora tienen una veloz y tonta muerte. Estoy un poco aburrido de solo mirar esta tontería.
- Nealuchi: ¡Polluelo! ¡veo que no eres bueno otra vez!
- Naesala: Para de llamarme polluelo... ¿cuantas veces tengo que decirtelo Nealuchi?
- Nealuchi: Para mi, serás un polluelo siempre, Polluelo. Podrás regañarme cuantas veces quieras, pero no me detendré. Ahora eres rey, pero a mis ojos, siempre serás mi polluelo con cáscaras de huevo pegada a tus pequeñas plumas!
- Naesala: Oh ¡...Maldición! viejo tonto. Olvídalo

*Se mueven cerca de los otros cuervos*

- Naesala: ¡Eh, usted allí!
- Soldado: ¡Sí, señor!
- Naesala: Nosotros debemos aprovecharnos de la confusión de la batalla para ayudarnos a tomar la carga. Estos humanos sólo parecen interesados en la lucha. Si ellos no se molestan en defender su tesoro, creo que es mejor que los tomemos.
- Soldado: ¡Correcto como diga, señor!
- Naesala: Hmph. Luchen. Luchen hasta que empiecen a caer, humanos limitados a la tierra. Nosotros los de Kilvas gobernaremos.


- Tibarn: Hm. Una batalla... dime lo que vez, Janaff.
- Janaff: Esta un poco lejos, pero sin niebla, no debe ser un problema. Hmm... Un barco en el medio... veo a unos beorc a bordo. Por sus armaduras, diría que sirven al odiado imperio de Begnion. Y los otros barcos... no estoy seguro de quien serán. Ninguno lleva algún tipo de bandera ...y no veo ninguna armadura, pero hay mas beorc. Por su conducta... yo diría que un grupo lucha contra Begnion, mientras los otros ayudan a Begnion.
- Tibarn: ¿Una batalla entre barcos de beorcs? no entiendo esto en absoluto. Ulki, dígame lo que están diciendo.
- Ulki: Un minuto, señor... La apóstol ...ella es ...esta en el barco de Begnion. Y en su ayuda vinieron unos... ¿Soldados que sirven a la princesa de Crimea? Parecen ser mercenarios. Y en esta última nave... Más soldados, aunque no se de que país son. Parece que tenían un contrato con el rey cuervo.
- Tibarn: ¿¡La apóstol!? Eso explicaría la presencia de esos desgraciados jinetes pegasus.
- Ulki: ¿Qué le gustaría hacer su majestad? Lucharemos si usted da la aprobación.
- Tibarn: La apóstol... Ésta es una oportunidad tentadora. Sin embargo, no somos basureros, alimentándonos de otros. Cuando luchemos, será con honor. Regresaremos a casa. Exploren un poco y diganme lo que pasa.
- Ulki: ¡Sí, señor!


[Al luchar contra el jefe]
- Norris: Cuervos malditos... Ustedes estropearon ...todos mis planes ...mi...


*Llegan los jinetes pegasos*
- Sigrun: ¡Finalmente! ¡Allí están! Espero que encontremos a la Emperatriz Sanaki ...sana y a salvo... ¡a la carga señoras! ¡Muestrenles lo que tenemos!!


» Después de la batalla
- Naesala: Sabia que esto pasaría, por supuesto. Ustedes saben... Si apenas me pagaran, habría estado deseoso de ayudarlos. Oh, bien. ¿Solo algunas vidas humanas nos importan? No son nuestra preocupación. No tenemos nada mas que hacer aquí. Vamos.
- Soldado: ¡Sí, señor!
*Salen Naesala y Soldados*

- Titania: Creo que esto ya termino.
- Soren: Los cuervos huyeron cuando las jinetes pegasos llegaron, los otros enemigos escaparon, también.
- Ike: Entonces nuestro trabajo aquí esta hecho. Los cuervos son una cosa, ¿pero que estaban haciendo esos hombres con ellos?
- Titania: Sí, yo pensé que eso era extraño.
- Ike: Parecían piratas, pero ciertamente no actuaron como tales.
- Titania: Verdad. No estaban interesados en tesoros, y sus soldados eran definitivamente luchadores especializados. ¿Pero quiénes eran ellos? A qué país servirían ellos? ¿Solo fue un atentado contra la vida de la apóstol?
- Nasir: Es posible. La apóstol es el símbolo del propio Imperio de Begnion. La apóstol es su emperatriz. Si muriere, es como si Begnion entero muriera.
- Ike: Ya veo...
- Desconocido: ¿¡Qué la apóstol esta perdida!? ¿¡Qué quieres decir!?
- Nasir: Esa voz...
- Ike: Algo debe de haber pasado. Salgamos a ver.

- Tanith: ...Ugh. Este negocio está volviéndose un dolor de cabeza.
- Soldado: ¡Yo- perdón, señora! Si puedo ofrecer mi vida en arrepentimiento para--
- Tanith: Oh, detente. Si quiere arrepentirse, has algo útil y busca a la apóstol.
- Soldado: ¡Sí, señora!

*Soldado sale*

- Ike: ¿Oí correctamente? ¿Está perdida la apóstol de nuevo?
- Tanith: Oh, eres ese mercenario...
- Ike: Mis hombres protegían la entrada de los camarotes. Hasta donde sé, la mantuvimos segura de el enemigo...
- Tanith: Según lo que me dijeron, la apóstol salió de su camarote en medio del caos...
- Ike: ¿Ella misma? ¿Y porque siempre la llaman "la apóstol" me parece un poco tonto, no creen?
- Titania: ¡Eh, Ike! Modera tus palabras. Estas siendo grosero.
- Tanith: Esta bien, caballero. Tengo cosas mas importantes en mi mente ahora. Pero odio pedir esto, ¿pero me ayudarían a buscar a la apóstol?
- Titania: ¡Por supuesto! ¿No es ninguna molestia, verdad Ike?
- Ike: Nah.
- Tanith: Nosotros investigaremos la nave enemiga. ¿Podrían buscar en su barco, solo para estar seguros? En verdad se los agradecería.

- Ike: Haré lo que pueda para encontrarla, pero ni siquiera se como es...
- Soren: Supongo que debe ser una mujer de estatura, algún tipo de mujer noble.
- Ike: Huh.
- Titania: Bien, supongo que todos debemos tener ojo por si hay algún polizón. Vamos. Sera mas rápido si investigamos separadamente. Mist y yo verificaremos este lado.
- Ike: Entonces Soren y yo investigaremos el resto del barco.

- Ike: Soren... Sobre lo que dije esta mañana...
- Soren: ¿Sí?
- Ike: Sobre la manera en que dices las cosas.
- Soren: Yo... ya me disculpe por eso.
- Ike: No, no te disculpes. Yo te conozco. ¿Y se lo que te molesta no crees?
- Soren: No. Bien...
- Ike: No te lo tomes personalmente. No soy el mejor, y tu lo sabes. Tu habilidad de hablar y decir las cosas que los demás no quieren es lo que te hace inteligente. Otros están demasiado limitados a la cortesía... Contigo, confío que me dirás exactamente lo que piensas.
- Soren: Bien ...si... gracias, Ike.
- Ike: Ahora, sobre esa apóstol perdida...
- Soren: ¡Oh...!
- Ike: ¿La encontraste?
- Soren: No, pero creo que. ¡Hay una niña escondida aquí!
- Ike: ¿¡Qué!? ¿¡Qué está haciendo una niña escondida en nuestro barco!?
- Soren: Debe ser la hija de algún aristócrata. Probablemente llego del barco de Begnion... era una batalla agitada. Seguro se asusto y se escondió aquí por la confusión.¿Vas a ayudarla?
- Ike: Bien, nosotros no podemos dejarla aquí.

*La muchacha se levanta*

- Ike: ¿Eh, estas bien?
- Sanaki: Yo-eh ...si estoy bien...
- Ike: ¡Eh, no te asustes!
- Sanaki: ¿Eh...? ¿Qui-quiénes son ustedes? No parecen laguz. ¿Quizás son nuevos reclutas?
- Ike: No. soy un mercenario. Fui contratado por la Princesa Elincia.
- Sanaki: ¿La princesa de Crimea? ¡Ay!
- Ike: ¿Qué pasa? Oh, te dañaste el pie. Déjeme ver.
- Sanaki: ¡Detente! ¡No te me acerques! ¡Eh, ya te dije que a--Oooouch! Me estas lastimando! ¡tonto!!
- Ike: No veo huesos rotos. Mejor llamemos a mist para que se encargue de esto.
- Sanaki: ¿Oh? ¿Qué? ¿¡Qué estás haciendo!?
- Ike: Simplemente callate y afirmate de mi. Iremos donde mi hermana. Ella puede sanar ese pie.
- Sanaki: ¿Está intentando ayudarme? ¿No tienes que hacer otra cosa?
- Ike: Se supone que tengo que buscar a una tal apóstol. Pero creo que puede haber muchas personas heridas, creo que sera mejor ayudarlos a ellos primero.
- Sanaki: Ha... ya veo. Eso es ...
- Ike: ¿Hm? ¿Qué pasa?
- Sanaki: Oh, nada. Si ése es el caso, acepto tu ayuda.
- Mist: ¡Ike! ¿Tuviste suerte al buscar a la apóstol?
- Ike: No. Todo lo que encontré fue a esta niña herida.

*Entra Mist/Titania*

- Titania: Eh, se ve muy tierna.
- Ike: Mist, ¿crees poder usar tu bastón para curar a esta niña?
- Mist: Sí. ¿Qué se hirió?
- Ike: Solo su pie... Pero quizá también se golpeo la cabeza. Solo dice estupideces desde que la recogí.
- Sanaki: Solo me quede callada frente a tu ignorancia, ¡pero no lo aguantare por mas tiempo!
- Ike: ¿Huh? ¿Qué te pasa? ¿Es tu pie, verdad?
- Sanaki: ¡Preparate, campesino!
- Ike: ¿Prepararme? ¿Para que?
- Sanaki: ¡Usted está de pie frente a Sanaki, emperatriz de Begnion! ¡Yo soy la apóstol, la voz de la diosa!
- Ike: ¿Emperatriz? ¿Que dijo?
- Titania: ¿Qué? Entonces ella es...
- Mist: Oh, no... Ella es realmente...
- Ike: No, ella no puede ser.
- Soren: De ninguna manera.
- Titania: Deten tu juicio... aun si ella miente, debe de haber una razón...
- Sanaki: ¡Montón de ...ignorantes...!
- Desconocido: ¿¡Se encuentra bien, Emperatriz!?

- Sigrun: ¡Mis disculpas! Fuimos incapaces de localizarla, y la dejamos en peligro. Acepto toda la responsabilidad.
- Sanaki: ¡Llegas tarde, Sigrun! ¿Que hubieras hecho si me hubiera pasado algo?
- Sigrun: Por favor, Emperatriz, pido perdón.
- Sanaki: Eso no será necesario. También tengo culpa de lo que paso.

*Entra Ike*

- Sanaki: Enfoquemonos en nuestros rescatadores. Como premio por rescatarme, me gustaría invitarlos a visitar nuestra corte. Y estoy segura que ellos sirven a esa muchacha que dice ser la princesa de Crimea. Ella también esta invitada.

*Sale Sanaki*

- Sigrun: Princesa Elincia y sus guardianes, creo. Lamento los problemas por los que pasaron.
- Ike: ¿Y quien eres...?
- Sigrun: Pido perdón. Mi nombre es Sigrun. Soy comandante de Begnion de los guardias santos. No hay palabras para agradecerles lo que hicieron por la emperatriz.
- Mist: Espere... ¿entonces es verdad?
- Titania: Esta diciendo que la pequeña niña...
- Ike: Es la...
- Soren: La Emperatriz... Mmm. Aparentemente si. No les diré que es muy fácil creerlo, pero parece sincera. Además, ¿a cuántas personas conoces a quién ordena un legión de caballeros pegaso?
- Sigrun: La emperatriz los ha invitado a Sienne, la capital de Begnion. Pienso que deberían ir. ¿Dónde está la princesa? Debemos preguntar si esta deacuerdo.
- Ike: Debe estar en los camarotes. Ire por ella.

Anterior - Siguiente

Ir a la sección de Fire Emblem Path of Radiance